The Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1909, by 
Anonymous

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almost no restrictions whatsoever.  You may copy it, give it away or
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Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1909

Author: Anonymous

Posting Date: October 26, 2012 [EBook #5881]
Release Date: June, 2004
First Posted: September 15, 2002

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK REINA VALERA NEW TESTAMENT 1909 ***




Produced by an anonymous Project Gutenberg volunteer.










La Valera 1909 de la SBBE y la SBA.



Aviso:

Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1909) fue bajado de la pagina de web:
Antigua Versin Valera 1909  La palabra de Dios en espaol.
(www.valera1909.com)  Este texto no tiene derechos reservados, puedes
distribuirlo como quieres.  Solamente pedimos que por respeto del trabajo que
invertimos en dndote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.),
que dejes este aviso y la siguiente introduccin (Todo entre [Empieza] y
[Termina]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet.  Si tienes
cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com.



Introduccin a la Valera 1909 de la SBBE-SBA.



       El siguiente texto es una copia extensamente verificada del texto Valera
1909 de la Online Bible (OLB) (www.onlinebible.org) la cual ellos obtuvieron
de las Sociedades Bblicas Unidas (SBU).  Lo verificamos usando
primordialmente una 1909 impresa por la Sociedad Bblica Britnica y
Extranjera (SBBE) para la Sociedad Bblica Americana (SBA) en 1925, la cual
compr en Mxico D.F.  Esta 1909 tiene el formato comn usado actualmente por
la Asociacin Bblica Internacional (ABI), ABS, SBU, Vida, Unilit, y quiz
algunos otros.  Usamos como referencia una 1909 impresa por la SBBE para la
SBA en 1922, la cual tiene el formato "angosto" que ya no se imprime,
probablemente por su tipo de letra tan pequea.



       Como el texto digital de la OLB fue escaneado y no fue verificado muy
bien estaba lleno de errores.  Muchos de estos errores se encuentran en las
1909 impresas por UBS y Hollman, rindindolas inservibles, en mi opinin.  La
razn principal que nosotros hemos empezado a verificar el texto digital de la
1909 es para que nosotros podamos imprimir el Evangelio de Juan (y otros
libros) para la obra de evangelismo.  Pero tambin reconocemos la necesidad de
tener un texto mas correcto poder hacer comparaciones exactas con otras
versiones.  Y ltimamente, esperamos que la SBU, Hollman, y los dems corrijan
sus textos para que sus publicaciones de la 1909 sean tiles.



       En todos nuestros textos, letra itlica se reproduce entre corchetes
[...], para que se convierte fcilmente el Nuevo Testamento a muchos
diferentes formatos.  Algunas ediciones impresas tenan tanto letra itlica y
palabras entre corchetes.  En estos casos, para mantener la integridad de la
reproduccin, an corcheteamos palabras inicialmente itlicas, pero para
indicar la diferencia encerramos entre smbolos relativos <...> las palabras
originalmente entre corchetes.



Este texto digital de la 1909 es reproducida, tal cual.  No hemos hecho
ninguna correccin al texto en cuanto a como aparece en la 1909 impresa en
1925 y como esa coincida con la que fue impresas en 1922.



       M. N. Jackson



[Termina Aviso e Introduccin]







LA

SANTA BIBLIA

QUE CONTIENE

LOS SAGRADOS LIBROS

DEL

ANITGUO Y NUEVO TESTAMENTO





ANTIGUA VERSIN DE CIPRIANO DE VALERA COTEJADA CON

DIVERSAS TRADUCCIONES Y REVISADA CON ARREGLO

 LOS ORIGINALES HEBREO Y GRIEGO



Captulo  1

        1 EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Dios.

        2 Este era en el principio con Dios.

        3 Todas las cosas por l fueron hechas; y sin l nada de lo que es
hecho, fu hecho.

        4 En l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

        5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la
comprendieron.

        6 Fu un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

        7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para
que todos creyesen por l.

        8 No era l la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

        9 [Aqul] era la luz verdadera, que alumbra  todo hombre que viene 
este mundo.

        10 En el mundo estaba, y el mundo fu hecho por l; y el mundo no le
conoci.

        11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

        12 Mas  todos los que le recibieron, diles potestad de ser hechos
hijos de Dios,  los que creen en su nombre:

        13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni
de voluntad de varn, mas de Dios.

        14 Y aquel Verbo fu hecho carne, y habit entre nosotros (y vimos su
gloria, gloria como del unignito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

        15 Juan di testimonio de l, y clam diciendo: Este es del que [yo]
deca: El que viene tras m, es antes de m: porque es primero que yo.

        16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.

        17 Porque la ley por Moiss fu dada: [mas] la gracia y la verdad por
Jesucristo fu hecha.

        18 A Dios nadie le vi jams: el unignito Hijo, que est en el seno del
Padre, l [le] declar.

        19 Y ste es el testimonio de Juan, cuando los Judos enviaron de
Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: T, quin eres?

        20 Y confes, y no neg; mas declar: No soy yo el Cristo.

        21 Y le preguntaron: Qu pues? Eres t Elas? Dijo: No soy. Eres t
el profeta? Y respondi: No.

        22 Dijronle: Pues quin eres? para que demos respuesta  los que nos
enviaron. Qu dices de ti mismo?

        23 Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino
del Seor, como dijo Isaas profeta.

        24 Y los que haban sido enviados eran de los Fariseos.

        25 Y preguntronle, y dijronle: Por qu pues bautizas, si t no eres
el Cristo, ni Elas, ni el profeta?

        26 Y Juan les respondi, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de
vosotros ha estado  quien vosotros no conocis.

        27 Este es el que ha de venir tras m, el cual es antes de m: del cual
yo no soy digno de desatar la correa del zapato.

        28 Estas cosas acontecieron en Betbara, de la otra parte del Jordn,
donde Juan bautizaba.

        29 El siguiente da ve Juan  Jess que vena  l, y dice: He aqu el
Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

        30 Este es del que dije: Tras m viene un varn, el cual es antes de m:
porque era primero que yo.

        31 Y yo no le conoca; mas para que fuese manifestado  Israel, por eso
vine yo bautizando con agua.

        32 Y Juan di testimonio, diciendo: Vi al Espritu que descenda del
cielo como paloma, y repos sobre l.

        33 Y yo no le conoca; mas el que me envi  bautizar con agua, aqul me
dijo: Sobre quien vieres descender el Espritu, y que reposa sobre l, ste es
el que bautiza con Espritu Santo.

        34 Y yo [le] vi, y he dado testimonio que ste es el Hijo de Dios.

        35 El siguiente da otra vez estaba Juan, y dos de sus discpulos.

        36 Y mirando  Jess que andaba por [all], dijo: He aqu el Cordero de
Dios.

        37 Y oyronle los dos discpulos hablar, y siguieron  Jess.

        38 Y volvindose Jess, y vindolos seguir[le], dceles: Qu buscis? Y
ellos le dijeron: Rabb (que declarado quiere decir Maestro) dnde moras?

        39 Dceles: Venid y ved. Vinieron, y vieron donde moraba, y quedronse
con l aquel da: porque era como la hora de las diez.

        40 Era Andrs, hermano de Simn Pedro, uno de los dos que haban odo de
Juan, y le haban seguido.

        41 Este hall primero  su hermano Simn, y djole: Hemos hallado al
Mesas (que declarado es, el Cristo).

        42 Y le trajo  Jess. Y mirndole Jess, dijo: T eres Simn, hijo de
Jons: t sers llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).

        43 El siguiente da quiso Jess ir  Galilea, y halla  Felipe, al cual
dijo: Sgueme.

        44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andrs y de Pedro.

        45 Felipe hall  Natanael, y dcele: Hemos hallado  aquel de quien
escribi Moiss en la ley, y los profetas:  Jess, el hijo de Jos, de
Nazaret.

        46 Y djole Natanael: De Nazaret puede haber algo de bueno? Dcele
Felipe: Ven y ve.

        47 Jess vi venir  s  Natanael, y dijo de l: He aqu un verdadero
Israelita, en el cual no hay engao.

        48 Dcele Natanael: De dnde me conoces? Respondi Jess, y djole:
Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi.

        49 Respondi Natanael, y djole: Rabb, t eres el Hijo de Dios; t eres
el Rey de Israel.

        50 Respondi Jess y djole: Porque te dije, te vi debajo de la
higuera, crees? cosas mayores que stas vers.

        51 Y dcele: De cierto, de cierto os digo: De aqu adelante veris el
cielo abierto, y los ngeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del
hombre.



Captulo  2

        1 Y AL tercer da hicironse unas bodas en Can de Galilea; y estaba
all la madre de Jess.

        2 Y fu tambin llamado Jess y sus discpulos  las bodas.

        3 Y faltando el vino, la madre de Jess le dijo: Vino no tienen.

        4 Y dcele Jess: Qu tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi
hora.

        5 Su madre dice  los que servan: Haced todo lo que os dijere.

        6 Y estaban all seis tinajuelas de piedra para agua, conforme  la
purificacin de los Judos, que caban en cada una dos  tres cntaros.

        7 Dceles Jess: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchironlas hasta
arriba.

        8 Y dceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentron[le].

        9 Y como el maestresala gust el agua hecha vino, que no saba de dnde
era (mas lo saban los sirvientes que haban sacado el agua), el maestresala
llama al esposo,

        10 Y dcele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando estn
satisfechos, entonces lo que es peor; mas t has guardado el buen vino hasta
ahora.

        11 Este principio de seales hizo Jess en Can de Galilea, y manifest
su gloria; y sus discpulos creyeron en l.

        12 Despus de esto descendi  Capernaum, l, y su madre, y hermanos, y
discpulos; y estuvieron all no muchos das.

        13 Y estaba cerca la Pascua de los Judos; y subi Jess  Jerusalem.

        14 Y hall en el templo  los que vendan bueyes, y ovejas, y palomas, y
 los cambiadores sentados.

        15 Y hecho un azote de cuerdas, echlos  todos del templo, y las
ovejas, y los bueyes; y derram los dineros de los cambiadores, y trastorn
las mesas;

        16 Y  los que vendan las palomas, dijo: Quitad de aqu esto, y no
hagis la casa de mi Padre casa de mercado.

        17 Entonces se acordaron sus discpulos que est escrito: El celo de tu
casa me comi.

        18 Y los Judos respondieron, y dijronle: Qu seal nos muestras de
que haces esto?

        19 Respondi Jess, y djoles: Destruid este templo, y en tres das lo
levantar.

        20 Dijeron luego los Judos: En cuarenta y seis aos fu este templo
edificado, y t en tres das lo levantars?

        21 Mas l hablaba del templo de su cuerpo.

        22 Por tanto, cuando resucit de los muertos, sus discpulos se
acordaron que haba dicho esto; y creyeron  la Escritura, y  la palabra que
Jess haba dicho.

        23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el da de la fiesta, muchos
creyeron en su nombre, viendo las seales que haca.

        24 Mas el mismo Jess no se confiaba  s mismo de ellos, porque l
conoca  todos,

        25 Y no tena necesidad que alguien le diese testimonio del hombre;
porque l saba lo que haba en el hombre.



Captulo  3

        1 Y HABA un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, prncipe de
los Judos.

        2 Este vino  Jess de noche, y djole: Rabb, sabemos que has venido de
Dios por maestro; porque nadie puede hacer estas seales que t haces, si no
fuere Dios con l.

        3 Respondi Jess, y djole: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

        4 Dcele Nicodemo: Cmo puede el hombre nacer siendo viejo? puede
entrar otra vez en el vientre de su madre, y nacer?

        5 Respondi Jess: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere
de agua y del Espritu, no puede entrar en el reino de Dios.

        6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del
Espritu, espritu es.

        7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.

        8 El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de
dnde viene, ni  dnde vaya: as es todo aquel que es nacido del Espritu.

        9 Respondi Nicodemo, y djole: Cmo puede esto hacerse?

        10 Respondi Jess, y djole: T eres el maestro de Israel, y no sabes
esto?

        11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que
hemos visto, testificamos; y no recibs nuestro testimonio.

        12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creis, cmo creeris si os
dijere las celestiales?

        13 Y nadie subi al cielo, sino el que descendi del cielo, el Hijo del
hombre, que est en el cielo.

        14 Y como Moiss levant la serpiente en el desierto, as es necesario
que el Hijo del hombre sea levantado;

        15 Para que todo aquel que en l creyere, no se pierda, sino que tenga
vida eterna.

        16 Porque de tal manera am Dios al mundo, que ha dado  su Hijo
unignito, para que todo aquel que en l cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna.

        17 Porque no envi Dios  su Hijo al mundo, para que condene al mundo,
mas para que el mundo sea salvo por l.

        18 El que en l cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es
condenado, porque no crey en el nombre del unignito Hijo de Dios.

        19 Y esta es la condenacin: porque la luz vino al mundo, y los hombres
amaron ms las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.

        20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene  la
luz, porque sus obras no sean redargidas.

        21 Mas el que obra verdad, viene  la luz, para que sus obras sean
manifestadas que son hechas en Dios.

        22 Pasado esto, vino Jess con sus discpulos  la tierra de Judea; y
estaba all con ellos, y bautizaba.

        23 Y bautizaba tambin Juan en Enn junto  Salim, porque haba all
muchas aguas; y venan, y eran bautizados.

        24 Porque Juan, no haba sido an puesto en la crcel.

        25 Y hubo cuestin entre los discpulos de Juan y los Judos acerca de
la purificacin.

        26 Y vinieron  Juan, y dijronle: Rabb, el que estaba contigo de la
otra parte del Jordn, del cual t diste testimonio, he aqu bautiza, y todos
vienen  l.

        27 Respondi Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le
fuere dado del cielo.

        28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino
que soy enviado delante de l.

        29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que
est en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; as pues, este
mi gozo es cumplido.

        30 A l conviene crecer, mas  m menguar.

        31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra,
terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

        32 Y lo que vi y oy, esto testifica: y nadie recibe su testimonio.

        33 El que recibe su testimonio, ste sign que Dios es verdadero.

        34 Porque el que Dios envi, las palabras de Dios habla: porque no da
Dios el Espritu por medida.

        35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas di en su mano.

        36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrdulo al
Hijo, no ver la vida, sino que la ira de Dios est sobre l.



Captulo  4

        1 DE manera que como Jess entendi que los Fariseos haban odo que
Jess haca y bautizaba ms discpulos que Juan,

        2 (Aunque Jess no bautizaba, sino sus discpulos),

        3 Dej  Judea, y fuse otra vez  Galilea.

        4 Y era menester que pasase por Samaria.

        5 Vino, pues,  una ciudad de Samaria que se llamaba Sichr, junto  la
heredad que Jacob di  Jos su hijo.

        6 Y estaba all la fuente de Jacob. Pues Jess, cansado del camino, as
se sent  la fuente. Era como la hora de sexta.

        7 Vino una mujer de Samaria  sacar agua: [y] Jess le dice: Dame de
beber.

        8 (Porque sus discpulos haban ido  la ciudad  comprar de comer.)

        9 Y la mujer Samaritana le dice: Cmo t, siendo Judo, me pides  m
de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judos no se tratan con los
Samaritanos.

        10 Respondi Jess y djole: Si conocieses el don de Dios, y quin es el
que te dice: Dame de beber: t pediras de l, y l te dara agua viva.

        11 La mujer le dice: Seor, no tienes con qu sacar[la], y el pozo es
hondo: de dnde, pues, tienes el agua viva?

        12 Eres t mayor que nuestro padre Jacob, que nos di este pozo, del
cual l bebi, y sus hijos, y sus ganados?

        13 Respondi Jess y djole: Cualquiera que bebiere de esta agua,
volver  tener sed;

        14 Mas el que bebiere del agua que yo le dar, para siempre no tendr
sed: mas el agua que yo le dar, ser en l una fuente de agua que salte para
vida eterna.

        15 La mujer le dice: Seor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni
venga ac  sacar[la].

        16 Jess le dice: Ve, llama  tu marido, y ven ac.

        17 Respondi la mujer, y dijo: No tengo marido. Dcele Jess: Bien has
dicho, No tengo marido;

        18 Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu
marido; esto has dicho con verdad.

        19 Dcele la mujer: Seor, parceme que t eres profeta.

        20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decs que en
Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.

        21 Dcele Jess: Mujer, creme, que la hora viene, cuando ni en este
monte, ni en Jerusalem adoraris al Padre.

        22 Vosotros adoris lo que no sabis; nosotros adoramos lo que sabemos:
porque la salud viene de los Judos.

        23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores
adorarn al Padre en espritu y en verdad; porque tambin el Padre tales
adoradores busca que le adoren.

        24 Dios es Espritu; y los que le adoran, en espritu y en verdad es
necesario que adoren.

        25 Dcele la mujer: S que el Mesas ha de venir, el cual se dice el
Cristo: cuando l viniere nos declarar todas las cosas.

        26 Dcele Jess: Yo soy, que hablo contigo.

        27 Y en esto vinieron sus discpulos, y maravillronse de que hablaba
con mujer; mas ninguno dijo: Qu preguntas? , Qu hablas con ella?

        28 Entonces la mujer dej su cntaro, y fu  la ciudad, y dijo 
aquellos hombres:

        29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: si quizs
es ste el Cristo?

        30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron  l.

        31 Entre tanto los discpulos le rogaban, diciendo: Rabb, come.

        32 Y l les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabis.

        33 Entonces los discpulos decan el uno al otro: Si le habr trado
alguien de comer?

        34 Dceles Jess: Mi comida es que haga la voluntad del que me envi, y
que acabe su obra.

        35 No decs vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega?
He aqu os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya estn
blancas para la siega.

        36 Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para
que el que siembra tambin goce, y el que siega.

        37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y
otro es el que siega.

        38 Yo os he enviado  segar lo que vosotros no labrasteis: otros
labraron, y vosotros habis entrado en sus labores.

        39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en l por la
palabra de la mujer, que daba testimonio, [diciendo:] Que me dijo todo lo que
he hecho.

        40 Viniendo pues los Samaritanos  l, rogronle que se quedase all: y
se qued all dos das.

        41 Y creyeron muchos ms por la palabra de l.

        42 Y decan  la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros
mismos hemos odo, y sabemos que verdaderamente ste es el Salvador del mundo,
el Cristo.

        43 Y dos das despus, sali de all, y fuse  Galilea.

        44 Porque el mismo Jess di testimonio de que el profeta en su tierra
no tiene honra.

        45 Y como vino  Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las
cosas que haba hecho en Jerusalem en el da de la fiesta: porque tambin
ellos haban ido  la fiesta.

        46 Vino pues Jess otra vez  Can de Galilea, donde haba hecho el vino
del agua. Y haba en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

        47 Este, como oy que Jess vena de Judea  Galilea, fu  l, y
rogbale que descendiese, y sanase  su hijo, porque se comenzaba  morir.

        48 Entonces Jess le dijo: Si no viereis seales y milagros no creeris.

        49 El del rey le dijo: Seor, desciende antes que mi hijo muera.

        50 Dcele Jess: Ve, tu hijo vive. Y el hombre crey  la palabra que
Jess le dijo, y se fu.

        51 Y cuando ya l descenda, los siervos le salieron  recibir, y le
dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.

        52 Entonces l les pregunt  qu hora comenz  estar mejor. Y
dijronle: Ayer  las siete le dej la fiebre.

        53 El padre entonces entendi, que aquella hora era cuando Jess le
dijo: Tu hijo vive; y crey l y toda su casa.

        54 Esta segunda seal volvi Jess  hacer, cuando vino de Judea 
Galilea.



Captulo  5

        1 DESPUS de estas cosas, era un da de fiesta de los Judos, y subi
Jess  Jerusalem.

        2 Y hay en Jerusalem  [la puerta] del ganado un estanque, que en
hebraico es llamado Bethesda, el cual tiene cinco portales.

        3 En stos yaca multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban
esperando el movimiento del agua.

        4 Porque un ngel descenda  cierto tiempo al estanque, y revolva el
agua; y el que primero descenda en el estanque despus del movimiento del
agua, era sano de cualquier enfermedad que tuviese.

        5 Y estaba all un hombre que haba treinta y ocho aos que estaba
enfermo.

        6 Como Jess vi  ste echado, y entendi que ya haba mucho tiempo,
dcele: Quieres ser sano?

        7 Seor, le respondi el enfermo, no tengo hombre que me meta en el
estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro
antes de m ha descendido.

        8 Dcele Jess: Levntate, toma tu lecho, y anda.

        9 Y luego aquel hombre fu sano, y tom su lecho,  base. Y era sbado
aquel da.

        10 Entonces los Judos decan  aquel que haba sido sanado: Sbado es:
no te es lcito llevar tu lecho.

        11 Respondiles: El que me san, l mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

        12 Preguntronle entonces: Quin es el que te dijo: Toma tu lecho y
anda?

        13 Y el que haba sido sanado, no saba quin fuese; porque Jess se
haba apartado de la gente que estaba en aquel lugar.

        14 Despus le hall Jess en el templo, y djole: He aqu, has sido
sanado; no peques ms, porque no te venga alguna cosa peor.

        15 El se fu, y di aviso  los Judos, que Jess era el que le haba
sanado.

        16 Y por esta causa los Judos perseguan  Jess, y procuraban matarle,
porque haca estas cosas en sbado.

        17 Y Jess les respondi: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

        18 Entonces, por tanto, ms procuraban los Judos matarle, porque no
slo quebrantaba el sbado, sino que tambin  su Padre llamaba Dios,
hacindose igual  Dios.

        19 Respondi entonces Jess, y djoles: De cierto, de cierto os digo: No
puede el Hijo hacer nada de s mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque
todo lo que l hace, esto tambin hace el Hijo juntamente.

        20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que l
hace; y mayores obras que stas le mostrar, de suerte que vosotros os
maravillis.

        21 Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, as tambin
el Hijo  los que quiere da vida.

        22 Porque el Padre  nadie juzga, mas todo el juicio di al Hijo;

        23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra
al Hijo, no honra al Padre que le envi.

        24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me
ha enviado, tiene vida eterna; y no vendr  condenacin, mas pas de muerte 
vida.

        25 De cierto, de cierto os digo: Vendr hora, y ahora es, cuando los
muertos oirn la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirn.

        26 Porque como el Padre tiene vida en s mismo, as di tambin al Hijo
que tuviese vida en s mismo:

        27 Y tambin le di poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del
hombre.

        28 No os maravillis de esto; porque vendr hora, cuando todos los que
estn en los sepulcros oirn su voz;

        29 Y los que hicieron bien, saldrn  resurreccin de vida; mas los que
hicieron mal,  resurreccin de condenacin.

        30 No puedo yo de m mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es
justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envi, del
Padre.

        31 Si yo doy testimonio de m mismo, mi testimonio no es verdadero.

        32 Otro es el que da testimonio de m; y s que el testimonio que da de
m, es verdadero.

        33 Vosotros enviasteis  Juan, y [l] di testimonio  la verdad.

        34 Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que
vosotros seis salvos.

        35 El era antorcha que arda y alumbraba: y vosotros quisisteis
recrearos por un poco  su luz.

        36 Mas yo tengo mayor testimonio que [el] de Juan: porque las obras que
el Padre me di que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de
m, que el Padre me haya enviado.

        37 Y el que me envi, el Padre, l ha dado testimonio de m. Ni nunca
habis odo su voz, ni habis visto su parecer.

        38 Ni tenis su palabra permanente en vosotros; porque al que l envi,
 ste vosotros no creis.

        39 Escudriad las Escrituras, porque  vosotros os parece que en ellas
tenis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de m.

        40 Y no queris venir  m, para que tengis vida.

        41 Gloria de los hombres no recibo.

        42 Mas yo os conozco, que no tenis amor de Dios en vosotros.

        43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibs: si otro viniere
en su propio nombre,  aqul recibiris.

        44 Cmo podis vosotros creer, pues tomis la gloria los unos de los
otros, y no buscis la gloria que de slo Dios viene?

        45 No pensis que yo os tengo de acusar delante del Padre; hay quien os
acusa, Moiss, en quien vosotros esperis.

        46 Porque si vosotros creyeseis  Moiss, creerais  m; porque de m
escribi l.

        47 Y si  sus escritos no creis, cmo creeris  mis palabras?





Captulo  6

1 PASADAS estas cosas, fuse Jess de la otra parte de la mar de Galilea, [que
es] de Tiberias.

        2 Y seguale grande multitud, porque vean sus seales que haca en los
enfermos.

        3 Y subi Jess  un monte, y se sent all con sus discpulos.

        4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judos.

        5 Y como alz Jess los ojos, y vi que haba venido  l grande
multitud, dice  Felipe: De dnde compraremos pan para que coman stos?

        6 Mas esto deca para probarle; porque l saba lo que haba de hacer.

        7 Respondile Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarn, para
que cada uno de ellos tome un poco.

        8 Dcele uno de sus discpulos, Andrs, hermano de Simn Pedro:

        9 Un muchacho est aqu que tiene cinco panes de cebada y dos
pececillos; mas qu es esto entre tantos?

        10 Entonces Jess dijo: Haced recostar la gente. Y haba mucha hierba en
aquel lugar: y recostronse como nmero de cinco mil varones.

        11 Y tom Jess aquellos panes, y habiendo dado gracias, reparti  los
discpulos, y los discpulos  los que estaban recostados: asimismo de los
peces, cuanto queran.

        12 Y como fueron saciados, dijo  sus discpulos: Recoged los pedazos
que han quedado, porque no se pierda nada.

        13 Cogieron pues,  hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes
de cebada, que sobraron  los que haban comido.

        14 Aquellos hombres entonces, como vieron la seal que Jess haba
hecho, decan: Este verdaderamente es el profeta que haba de venir al mundo.

        15 Y entendiendo Jess que haban de venir para arrebatarle, y hacerle
rey, volvi  retirarse al monte, l solo.

        16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discpulos  la mar;

        17 Y entrando en un barco, venan de la otra parte de la mar hacia
Capernaum. Y era ya oscuro, y Jess no haba venido  ellos.

        18 Y levantbase la mar con un gran viento que soplaba.

        19 Y como hubieron navegado como veinticinco  treinta estadios, ven 
Jess que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.

        20 Mas l les dijo: Yo soy; no tengis miedo.

        21 Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco lleg
 la tierra donde iban.

        22 El da siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar,
como vi que no haba all otra navecilla sino una, y que Jess no haba
entrado con sus discpulos en ella, sino que sus discpulos se haban ido
solos;

        23 Y que otras navecillas haban arribado de Tiberias junto al lugar
donde haban comido el pan despus de haber el Seor dado gracias;

        24 Como vi pues la gente que Jess no estaba all, ni sus discpulos,
entraron ellos en las navecillas, y vinieron  Capernaum buscando  Jess.

        25 Y hallndole de la otra parte de la mar, dijronle: Rabb, cundo
llegaste ac?

        26 Respondiles Jess, y dijo; De cierto, de cierto os digo, que me
buscis, no porque habis visto las seales, sino porque comisteis el pan y os
hartasteis.

        27 Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que  vida
eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dar: porque  ste seal el
Padre, [que es] Dios.

        28 Y dijronle: Qu haremos para que obremos las obras de Dios?

        29 Respondi Jess, y djoles: Esta es la obra de Dios, que creis en el
que l ha enviado.

        30 Dijronle entonces: Qu seal pues haces t, para que veamos, y te
creamos? Qu obras?

        31 Nuestros padres comieron el man en el desierto, como est escrito:
Pan del cielo les di  comer.

        32 Y Jess les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os di Moiss pan
del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

        33 Porque el pan de Dios es aquel que descendi del cielo y da vida al
mundo.

        34 Y dijronle: Seor, danos siempre este pan.

        35 Y Jess les dijo: Yo soy el pan de vida: el que  m viene, nunca
tendr hambre; y el que en m cree, no tendr sed jams.

        36 Mas os he dicho, que aunque me habis visto, no creis.

        37 Todo lo que el Padre me da, vendr  m; y al que  m viene, no [le]
echo fuera.

        38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la
voluntad del que me envi.

        39 Y esta es la voluntad del que me envi, del Padre: Que todo lo que me
diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el da postrero.

        40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al
Hijo, y cree en l, tenga vida eterna: y yo le resucitar en el da postrero.

        41 Murmuraban entonces de l los Judos, porque haba dicho: Yo soy el
pan que descend del cielo.

        42 Y decan: No es ste Jess, el hijo de Jos, cuyo padre y madre
nosotros conocemos? cmo, pues, dice ste: Del cielo he descendido?

        43 Y Jess respondi, y djoles: No murmuris entre vosotros.

        44 Ninguno puede venir  m, si el Padre que me envi no le trajere; y
yo le resucitar en el da postrero.

        45 Escrito est en los profetas: Y sern todos enseados de Dios. As
que, todo aquel que oy del Padre, y aprendi, viene  m.

        46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, ste
ha visto al Padre.

        47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en m, tiene vida eterna.

        48 Yo soy el pan de vida.

        49 Vuestros padres comieron el man en el desierto, y son muertos.

        50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de l
comiere, no muera.

        51 Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de
este pan, vivir para siempre; y el pan que yo dar es mi carne, la cual yo
dar por la vida del mundo.

        52 Entonces los Judos contendan entre s, diciendo: Cmo puede ste
darnos su carne  comer?

        53 Y Jess les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la
carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendris vida en
vosotros.

        54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le
resucitar en el da postrero.

        55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

        56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en m permanece, y yo en l.

        57 Como me envi el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el
que me come, l tambin vivir por m.

        58 Este es el pan que descendi del cielo: no como vuestros padres
comieron el man, y son muertos: el que come de este pan, vivir eternamente.

        59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseando en Capernaum.

        60 Y muchos de sus discpulos oyndo[lo], dijeron: Dura es esta palabra:
quin la puede oir?

        61 Y sabiendo Jess en s mismo que sus discpulos murmuraban de esto,
djoles: Esto os escandaliza?

        62 Pues [qu], si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba
primero?

        63 El espritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras
que yo os he hablado, son espritu y son vida.

        64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jess desde el
principio saba quines eran los que no crean, y quin le haba de entregar.

        65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir  m, si no le
fuere dado del Padre.

        66 Desde esto, muchos de sus discpulos volvieron atrs, y ya no andaban
con l.

        67 Dijo entonces Jess  los doce: Queris vosotros iros tambin?

        68 Y respondile Simn Pedro: Seor,  quin iremos? t tienes palabras
de vida eterna.

        69 Y nosotros creemos y conocemos que t eres el Cristo, el Hijo de Dios
viviente.

        70 Jess le respondi: No he escogido yo  vosotros doce, y uno de
vosotros es diablo?

        71 Y hablaba de Judas Iscariote, [hijo] de Simn, porque ste era el que
le haba de entregar, el cual era uno de los doce.



Captulo  7

        1 Y PASADAS estas cosas andaba Jess en Galilea: que no quera andar en
Judea, porque los Judos procuraban matarle.

        2 Y estaba cerca la fiesta de los Judos, [la] de los tabernculos.

        3 Y dijronle sus hermanos: Psate de aqu, y vete  Judea, para que
tambin tus discpulos vean las obras que haces.

        4 Que ninguno que procura ser claro, hace algo en oculto. Si estas cosas
haces, manifistate al mundo.

        5 Porque ni aun sus hermanos crean en l.

        6 Dceles entonces Jess: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo
siempre est presto.

        7 No puede el mundo aborreceros  vosotros; mas  m me aborrece, porque
yo doy testimonio de l, que sus obras son malas.

        8 Vosotros subid  esta fiesta; yo no subo an  esta fiesta, porque mi
tiempo aun no es cumplido.

        9 Y habindoles dicho esto, quedse en Galilea.

        10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces l tambin subi  la
fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.

        11 Y buscbanle los Judos en la fiesta, y decan: Dnde est aqul?

        12 Y haba grande murmullo de l entre la gente: porque unos decan:
Bueno es; y otros decan: No, antes engaa  las gentes.

        13 Mas ninguno hablaba abiertamente de l, por miedo de los Judos.

        14 Y al medio de la fiesta subi Jess al templo, y enseaba.

        15 Y maravillbanse los Judos, diciendo: Cmo sabe ste letras, no
habiendo aprendido?

        16 Respondiles Jess, y dijo: Mi doctrina no es ma, sino de aqul que
me envi.

        17 El que quisiere hacer su voluntad, conocer de la doctrina si viene
de Dios,  si yo hablo de m mismo.

        18 El que habla de s mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la
gloria del que le envi, ste es verdadero, y no hay en l injusticia.

        19 No os di Moiss la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? Por qu
me procuris matar?

        20 Respondi la gente, y dijo: Demonio tienes: quin te procura matar?

        21 Jess respondi, y djoles: Una obra hice, y todos os maravillis.

        22 Cierto, Moiss os di la circuncisin (no porque sea de Moiss, mas
de los padres); y en sbado circuncidis al hombre.

        23 Si recibe el hombre la circuncisin en sbado, para que la ley de
Moiss no sea quebrantada, os enojis conmigo porque en sbado hice sano todo
un hombre?

        24 No juzguis segn lo que parece, mas juzgad justo juicio.

        25 Decan entonces unos de los de Jerusalem: No es ste al que buscan
para matarlo?

        26 Y he aqu, habla pblicamente, y no le dicen nada; si habrn
entendido verdaderamente los prncipes, que ste es el Cristo?

        27 Mas ste, sabemos de dnde es: y cuando viniere el Cristo, nadie
sabr de dnde sea.

        28 Entonces clamaba Jess en el templo, enseando y diciendo: Y  m me
conocis, y sabis de dnde soy: y no he venido de m mismo; mas el que me
envi es verdadero, al cual vosotros no conocis.

        29 Yo le conozco, porque de l soy, y l me envi.

        30 Entonces procuraban prenderle; mas ninguno puso en l mano, porque
aun no haba venido su hora.

        31 Y muchos del pueblo creyeron en l, y decan: El Cristo, cuando
viniere, har ms seales que las que ste hace?

        32 Los Fariseos oyeron  la gente que murmuraba de l estas cosas; y los
prncipes de los sacerdotes y los Fariseos enviaron servidores que le
prendiesen.

        33 Y Jess dijo: Aun un poco de tiempo estar con vosotros,  ir al que
me envi.

        34 Me buscaris, y no me hallaris; y donde yo estar, vosotros no
podris venir.

        35 Entonces los Judos dijeron entre s: A dnde se ha de ir ste que
no le hallemos? Se ha de ir  los esparcidos entre los Griegos, y  ensear 
los Griegos?

        36 Qu dicho es ste que dijo: Me buscaris, y no me hallaris; y donde
yo estar, vosotros no podris venir?

        37 Mas en el postrer da grande de la fiesta, Jess se pona en pie y
clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga  m y beba.

        38 El que cree en m, como dice la Escritura, ros de agua viva corrern
de su vientre.

        39 (Y esto dijo del Espritu que haban de recibir los que creyesen en
l: pues aun no haba [venido] el Espritu Santo; porque Jess no estaba an
glorificado.)

        40 Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decan:
Verdaderamente ste es el profeta.

        41 Otros decan: Este es el Cristo. Algunos empero decan: De Galilea
ha de venir el Cristo?

        42 No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de
Bethlehem, de donde era David, vendr el Cristo?

        43 As que haba disensin entre la gente acerca de l.

        44 Y algunos de ellos queran prenderle; mas ninguno ech sobre l
manos.

        45 Y los ministriles vinieron  los principales sacerdotes y  los
Fariseos; y ellos les dijeron: Por qu no le trajisteis?

        46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre as como este
hombre.

        47 Entonces los Fariseos les respondieron: Estis tambin vosotros
engaados?

        48 Ha credo en l alguno de los prncipes,  de los Fariseos?

        49 Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son.

        50 Dceles Nicodemo (el que vino  l de noche, el cual era uno de
ellos):

        51 Juzga nuestra ley  hombre, si primero no oyere de l, y entendiere
lo que ha hecho?

        52 Respondieron y dijronle: Eres t tambin Galileo? Escudria y ve
que de Galilea nunca se levant profeta.

        53 Y fuse cada uno  su casa.



Captulo  8

        1 Y JESS se fu al monte de las Olivas.

        2 Y por la maana volvi al templo, y todo el pueblo vino  l: y
sentado l, los enseaba.

        3 Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en
adulterio; y ponindola en medio,

        4 Dcenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho,
adulterando;

        5 Y en la ley Moiss nos mand apedrear  las tales: t pues, qu
dices?

        6 Mas esto decan tentndole, para poder acusarle. Empero Jess,
inclinado hacia abajo, escriba en tierra con el dedo.

        7 Y como perseverasen preguntndole, enderezse, y djoles: El que de
vosotros est sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

        8 Y volvindose  inclinar hacia abajo, escriba en tierra.

        9 Oyendo, pues, ellos, redargidos de la conciencia, salanse uno  uno,
comenzando desde los ms viejos hasta los postreros: y qued solo Jess, y la
mujer que estaba en medio.

        10 Y enderezndose Jess, y no viendo  nadie ms que  la mujer,
djole: Mujer, dnde estn los que te acusaban? Ninguno te ha condenado?

        11 Y ella dijo: Seor, ninguno. Entonces Jess le dijo: Ni yo te
condeno: vete, y no peques ms.

        12 Y hablles Jess otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que
me sigue, no andar en tinieblas, mas tendr la lumbre de la vida.

        13 Entonces los Fariseos le dijeron: T de ti mismo das testimonio: tu
testimonio no es verdadero.

        14 Respondi Jess, y djoles: Aunque yo doy testimonio de m mismo, mi
testimonio es verdadero, porque s de dnde he venido y  dnde voy; mas
vosotros no sabis de dnde vengo, y  dnde voy.

        15 Vosotros segn la carne juzgis; mas yo no juzgo  nadie.

        16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y
el que me envi, el Padre.

        17 Y en vuestra ley est escrito que el testimonio de dos hombres es
verdadero.

        18 Yo soy el que doy testimonio de m mismo: y da testimonio de m el
que me envi, el Padre.

        19 Y decanle: Dnde est tu Padre? Respondi Jess: Ni  m me
conocis, ni  mi Padre; si  m me conocieseis,  mi Padre tambin
conocierais.

        20 Estas palabras habl Jess en el lugar de las limosnas, enseando en
el templo: y nadie le prendi; porque aun no haba venido su hora.

        21 Y djoles otra vez Jess: Yo me voy, y me buscaris, mas en vuestro
pecado moriris:  donde yo voy, vosotros no podis venir.

        22 Decan entonces los Judos: Hase de matar  s mismo, que dice: A
donde yo voy, vosotros no podis venir?

        23 Y decales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois
de este mundo, yo no soy de este mundo.

        24 Por eso os dije que moriris en vuestros pecados: porque si no
creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriris.

        25 Y decanle: T quin eres? Entonces Jess les dijo: El que al
principio tambin os he dicho.

        26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me
envi, es verdadero: y yo, lo que he odo de l, esto hablo en el mundo.

        27 Mas no entendieron que l les hablaba del Padre.

        28 Djoles pues, Jess: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces
entenderis que yo soy, y que nada hago de m mismo; mas como el Padre me
ense, esto hablo.

        29 Porque el que me envi, conmigo est; no me ha dejado solo el Padre;
porque yo, lo que  l agrada, hago siempre.

        30 Hablando l estas cosas, muchos creyeron en l.

        31 Y deca Jess  los Judos que le haban credo: Si vosotros
permaneciereis en mi palabra, seris verdaderamente mis discpulos;

        32 Y conoceris la verdad, y la verdad os libertar.

        33 Y respondironle: Simiente de Abraham somos, y jams servimos 
nadie: cmo dices t: Seris libres?

        34 Jess les respondi: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que
hace pecado, es siervo de pecado.

        35 Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para
siempre.

        36 As que, si el Hijo os libertare, seris verdaderamente libres.

        37 S que sois simiente de Abraham, mas procuris matarme, porque mi
palabra no cabe en vosotros.

        38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacis lo que
habis odo cerca de vuestro padre.

        39 Respondieron y dijronle: Nuestro padre es Abraham. Dceles Jess: Si
fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haras.

        40 Empero ahora procuris matarme, hombre que os he hablado la verdad,
la cual he odo de Dios: no hizo esto Abraham.

        41 Vosotros hacis las obras de vuestro padre. Dijronle entonces:
Nosotros no somos nacidos de fornicacin; un padre tenemos, [que es] Dios.

        42 Jess entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me
amarais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de m
mismo, mas l me envi.

        43 Por qu no reconocis mi lenguaje? porque no podis oir mi palabra.

        44 Vosotros de [vuestro] padre el diablo sois, y los deseos de vuestro
padre queris cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no
permaneci en la verdad, porque no hay verdad en l. Cuando habla mentira, de
suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

        45 Y porque yo digo verdad, no me creis.

        46 Quin de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, por
qu vosotros no me creis?

        47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no [las] os
vosotros, porque no sois de Dios.

        48 Respondieron entonces los Judos, y dijronle: No decimos bien
nosotros, que t eres Samaritano, y tienes demonio?

        49 Respondi Jess: Yo no tengo demonio, antes honro  mi Padre; y
vosotros me habis deshonrado.

        50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue.

        51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no ver
muerte para siempre.

        52 Entonces los Judos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio.
Abraham muri, y los profetas, y t dices: El que guardare mi palabra, no
gustar muerte para siempre.

        53 Eres t mayor que nuestro padre Abraham, el cual muri? y los
profetas murieron: quin te haces  ti mismo?

        54 Respondi Jess: Si yo me glorifico  m mismo, mi gloria es nada: mi
Padre es el que me glorifica; el que vosotros decs que es vuestro Dios;

        55 Y no le conocis: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco,
ser como vosotros mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.

        56 Abraham vuestro padre se goz por ver mi da; y lo vi, y se goz.

        57 Dijronle entonces los Judos: Aun no tienes cincuenta aos, y has
visto  Abraham?

        58 Djoles Jess: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese,
yo soy.

        59 Tomaron entonces piedras para tirarle: mas Jess se encubri, y sali
del templo; y atravesando por medio de ellos, se fu.



Captulo  9

        1 Y PASANDO [Jess], vi un hombre ciego desde su nacimiento.

        2 Y preguntronle sus discpulos, diciendo: Rabb, quin pec, ste 
sus padres, para que naciese ciego?

        3 Respondi Jess: Ni ste pec, ni sus padres: mas para que las obras
de Dios se manifiesten en l.

        4 Convineme obrar las obras del que me envi, entre tanto que el da
dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.

        5 Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

        6 Esto dicho, escupi en tierra,  hizo lodo con la saliva, y unt con
el lodo sobre los ojos del ciego,

        7 Y djole: Ve, lvate en el estanque de Silo (que significa, si [lo]
interpretares, Enviado). Y fu entonces, y lavse, y volvi viendo.

        8 Entonces los vecinos, y los que antes le haban visto que era ciego,
decan: No es ste el que se sentaba y mendigaba?

        9 Unos decan: Este es; y otros: A l se parece. El deca: Yo soy.

        10 Y dijronle: Cmo te fueron abiertos los ojos?

        11 Respondi l y dijo: El hombre que se llama Jess, hizo lodo, y me
unt los ojos, y me dijo: Ve al Silo, y lvate: y fu, y me lav, y recib la
vista.

        12 Entonces le dijeron: Dnde est aqul? El dijo: No s.

        13 Llevaron  los Fariseos al que antes haba sido ciego.

        14 Y era sbado cuando Jess haba hecho el lodo, y le haba abierto los
ojos.

        15 Y volvironle  preguntar tambin los Fariseos de qu manera haba
recibido la vista. Y l les dijo: Psome lodo sobre los ojos, y me lav, y
veo.

        16 Entonces unos de los Fariseos decan: Este hombre no es de Dios, que
no guarda el sbado. Otros decan: Cmo puede un hombre pecador hacer estas
seales? Y haba disensin entre ellos.

        17 Vuelven  decir al ciego: T, qu dices del que te abri los ojos? Y
l dijo: Que es profeta.

        18 Mas los Judos no crean de l, que haba sido ciego, y hubiese
recibido la vista, hasta que llamaron  los padres del que haba recibido la
vista;

        19 Y preguntronles, diciendo: Es ste vuestro hijo, el que vosotros
decs que naci ciego? Cmo, pues, ve ahora?

        20 Respondironles sus padres y dijeron: Sabemos que ste es nuestro
hijo, y que naci ciego:

        21 Mas cmo vea ahora, no sabemos;  quin le haya abierto los ojos,
nosotros no lo sabemos; l tiene edad, preguntadle  l; l hablar de s.

        22 Esto dijeron sus padres, porque tenan miedo de los Judos: porque ya
los Judos haban resuelto que si alguno confesase ser l el Mesas, fuese
fuera de la sinagoga.

        23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle  l.

        24 As que volvieron  llamar al hombre que haba sido ciego, y
dijronle: Da gloria  Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.

        25 Entonces l respondi, y dijo: Si es pecador, no lo s: una cosa s,
que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

        26 Y volvironle  decir: Qu te hizo? Cmo te abri los ojos?

        27 Respondiles: Ya os [lo] he dicho, y no habis atendido: por qu lo
queris otra vez oir? queris tambin vosotros haceros sus discpulos?

        28 Y le ultrajaron, y dijeron: T eres su discpulo; pero nosotros
discpulos de Moiss somos.

        29 Nosotros sabemos que  Moiss habl Dios: mas ste no sabemos de
dnde es.

        30 Respondi aquel hombre, y djoles: Por cierto, maravillosa cosa es
sta, que vosotros no sabis de dnde sea, y [ m] me abri los ojos.

        31 Y sabemos que Dios no oye  los pecadores: mas si alguno es temeroso
de Dios, y hace su voluntad,  ste oye.

        32 Desde el siglo no fu odo, que abriese alguno los ojos de uno que
naci ciego.

        33 Si ste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.

        34 Respondieron, y dijronle: En pecados eres nacido todo, y t nos
enseas? Y echronle fuera.

        35 Oy Jess que le haban echado fuera; y hallndole, djole: Crees t
en el Hijo de Dios?

        36 Respondi l, y dijo: Quin es, Seor, para que crea en l?

        37 Y djole Jess: Y le has visto, y el que habla contigo, l es.

        38 Y l dice: Creo, Seor; y adorle.

        39 Y dijo Jess: Yo, para juicio he venido  este mundo: para que los
que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.

        40 Y [ciertos] de los Fariseos que estaban con l oyeron esto, y
dijronle: Somos nosotros tambin ciegos?

        41 Djoles Jess: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora
porque decs, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.



Captulo  10

        1 DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el
corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladrn y robador.

        2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

        3 A ste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y  sus ovejas llama
por nombre, y las saca.

        4 Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las
ovejas le siguen, porque conocen su voz.

        5 Mas al extrao no seguirn, antes huirn de l: porque no conocen la
voz de los extraos.

        6 Esta parbola les dijo Jess; mas ellos no entendieron qu era lo que
les deca.

        7 Volviles, pues, Jess  decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy
la puerta de las ovejas.

        8 Todos los que antes de m vinieron, ladrones son y robadores; mas no
los oyeron las ovejas.

        9 Yo soy la puerta: el que por m entrare, ser salvo; y entrar, y
saldr, y hallar pastos.

        10 El ladrn no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he
venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.

        11 Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.

        12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las
ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las
arrebata, y esparce las ovejas.

        13 As que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene
cuidado de las ovejas.

        14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis [ovejas], y las mas me conocen.

        15 Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por
las ovejas.

        16 Tambin tengo otras ovejas que no son de este redil; aqullas tambin
me conviene traer, y oirn mi voz; y habr un rebao, y un pastor.

        17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla 
tomar.

        18 Nadie me la quita, mas yo la pongo de m mismo. Tengo poder para
ponerla, y tengo poder para volverla  tomar. Este mandamiento recib de mi
Padre.

        19 Y volvi  haber disensin entre los Judos por estas palabras.

        20 Y muchos de ellos decan: Demonio tiene, y est fuera de s; para
qu le os?

        21 Decan otros: Estas palabras no son de endemoniado: puede el demonio
abrir los ojos de los ciegos?

        22 Y se haca la fiesta de la dedicacin en Jerusalem; y era invierno;

        23 Y Jess andaba en el templo por el portal de Salomn.

        24 Y roderonle los Judos y dijronle: Hasta cundo nos has de turbar
el alma? Si t eres el Cristo, dnos[lo] abiertamente.

        25 Respondiles Jess: Os [lo] he dicho, y no creis: las obras que yo
hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de m;

        26 Mas vosotros no creis, porque no sois de mis ovejas, como os he
dicho.

        27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

        28 Y yo les doy vida eterna y no perecern para siempre, ni nadie las
arrebatar de mi mano.

        29 Mi Padre que me [las] di, mayor que todos es y nadie [las] puede
arrebatar de la mano de mi Padre.

        30 Yo y el Padre una cosa somos.

        31 Entonces volvieron  tomar piedras los Judos para apedrearle.

        32 Respondiles Jess: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre;
por cul obra de esas me apedreis?

        33 Respondironle los Judos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos,
sino por la blasfemia; y porque t, siendo hombre, te haces Dios.

        34 Respondiles Jess: No est escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses
sois?

        35 Si dijo, dioses,  aquellos  los cuales fu hecha palabra de Dios (y
la Escritura no puede ser quebrantada);

        36 A quien el Padre santific y envi al mundo, vosotros decs: T
blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

        37 Si no hago obras de mi Padre, no me creis.

        38 Mas si las hago, aunque  m no creis, creed  las obras; para que
conozcis y creis que el Padre est en m, y yo en el Padre.

        39 Y procuraban otra vez prenderle; mas l se sali de sus manos;

        40 Y volvise tras el Jordn,  aquel lugar donde primero haba estado
bautizando Juan; y estvose all.

        41 Y muchos venan  l, y decan: Juan,  la verdad, ninguna seal
hizo; mas todo lo que Juan dijo de ste, era verdad.

        42 Y muchos creyeron all en l.



Captulo  11

        1 ESTABA entonces enfermo uno [llamado] Lzaro, de Bethania, la aldea de
Mara y de Marta su hermana.

        2 (Y Mara, cuyo hermano Lzaro estaba enfermo, era la que ungi al
Seor con ungento, y limpi sus pies con sus cabellos.)

        3 Enviaron, pues, sus hermanas  l, diciendo: Seor, he aqu, el que
amas est enfermo.

        4 Y oyndolo Jess, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por
gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

        5 Y amaba Jess  Marta, y  su hermana, y  Lzaro.

        6 Como oy pues que estaba enfermo, quedse an dos das en aquel lugar
donde estaba.

        7 Luego, despus de esto, dijo  los discpulos: Vamos  Judea otra vez.

        8 Dcenle los discpulos: Rabb, ahora procuraban los Judos apedrearte,
y otra vez vas all?

        9 Respondi Jess: No tiene el da doce horas? El que anduviere de da,
no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

        10 Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en l.

        11 Dicho esto, dceles despus: Lzaro nuestro amigo duerme; mas voy 
despertarle del sueo.

        12 Dijeron entonces sus discpulos: Seor, si duerme, salvo estar.

        13 Mas [esto] deca Jess de la muerte de l: y ellos pensaron que
hablaba del reposar del sueo.

        14 Entonces, pues, Jess les dijo claramente: Lzaro es muerto;

        15 Y hulgome por vosotros, que yo no haya estado all, para que creis:
mas vamos  l.

        16 Dijo entonces Toms, el que se dice el Ddimo,  sus condiscpulos:
Vamos tambin nosotros, para que muramos con l.

        17 Vino pues Jess, y hall que haba ya cuatro das que estaba en el
sepulcro.

        18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;

        19 Y muchos de los Judos haban venido  Marta y  Mara,  consolarlas
de su hermano.

        20 Entonces Marta, como oy que Jess vena, sali  encontrarle; mas
Mara se estuvo en casa.

        21 Y Marta dijo  Jess: Seor, si hubieses estado aqu, mi hermano no
fuera muerto;

        22 Mas tambin s ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dar Dios.

        23 Dcele Jess: Resucitar tu hermano.

        24 Marta le dice: Yo s que resucitar en la resurreccin en el da
postrero.

        25 Dcele Jess: Yo soy la resurreccin y la vida: el que cree en m,
aunque est muerto, vivir.

        26 Y todo aquel que vive y cree en m, no morir eternamente. Crees
esto?

        27 Dcele: S, Seor; yo he credo que t eres el Cristo, el Hijo de
Dios, que has venido al mundo.

        28 Y esto dicho, fuse, y llam en secreto  Mara su hermana, diciendo:
El Maestro est aqu y te llama.

        29 Ella, como lo oy, levntase prestamente y viene  l.

        30 (Que aun no haba llegado Jess  la aldea, mas estaba en aquel lugar
donde Marta le haba encontrado.)

        31 Entonces los Judos que estaban en casa con ella, y la consolaban,
como vieron que Mara se haba levantado prestamente, y haba salido,
siguironla, diciendo: Va al sepulcro  llorar all.

        32 Mas Mara, como vino donde estaba Jess, vindole, derribse  sus
pies, dicindole: Seor, si hubieras estado aqu, no fuera muerto mi hermano.

        33 Jess entonces, como la vi llorando, y  los Judos que haban
venido juntamente con ella llorando, se conmovi en espritu, y turbse,

        34 Y dijo: Dnde le pusisteis? Dcenle: Seor, ven, y ve.

        35 Y llor Jess.

        36 Dijeron entonces los Judos: Mirad cmo le amaba.

        37 Y algunos de ellos dijeron: No poda ste que abri los ojos al
ciego, hacer que ste no muriera?

        38 Y Jess, conmovindose otra vez en s mismo, vino al sepulcro. Era
una cueva, la cual tena una piedra encima.

        39 Dice Jess: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se haba
muerto, le dice: Seor, hiede ya, que es de cuatro das.

        40 Jess le dice: No te he dicho que, si creyeres, vers la gloria de
Dios?

        41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto haba sido puesto. Y
Jess, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has odo.

        42 Que yo saba que siempre me oyes; mas por causa de la compaa que
est alrededor, lo dije, para que crean que t me has enviado.

        43 Y habiendo dicho estas cosas, clam  gran voz: Lzaro, ven fuera.

        44 Y el que haba estado muerto, sali, atadas las manos y los pies con
vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Dceles Jess: Desatadle, y
dejadle ir.

        45 Entonces muchos de los Judos que haban venido  Mara, y haban
visto lo que haba hecho Jess, creyeron en l.

        46 Mas algunos de ellos fueron  los Fariseos, y dijronles lo que Jess
haba hecho.

        47 Entonces los pontfices y los Fariseos juntaron concilio, y decan:
Qu hacemos? porque este hombre hace muchas seales.

        48 Si le dejamos as, todos creern en l: y vendrn los Romanos, y
quitarn nuestro lugar y la nacin.

        49 Y Caifs, uno de ellos, sumo pontfice de aquel ao, les dijo:
Vosotros no sabis nada;

        50 Ni pensis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no
que toda la nacin se pierda.

        51 Mas esto no lo dijo de s mismo; sino que, como era el sumo pontfice
de aquel ao, profetiz que Jess haba de morir por la nacin:

        52 Y no solamente por aquella nacin, mas tambin para que juntase en
uno los hijos de Dios que estaban derramados.

        53 As que, desde aquel da consultaban juntos de matarle.

        54 Por tanto, Jess ya no andaba manifiestamente entre los Judos; mas
fuse de all  la tierra que est junto al desierto,  una ciudad que se
llama Ephraim: y estbase all con sus discpulos.

        55 Y la Pascua de los Judos estaba cerca: y muchos subieron de aquella
tierra  Jerusalem antes de la Pascua, para purificarse;

        56 Y buscaban  Jess, y hablaban los unos con los otros estando en el
templo. Qu os parece, que no vendr  la fiesta?

        57 Y los pontfices y los Fariseos haban dado mandamiento, que si
alguno supiese dnde estuviera, lo manifestase, para que le prendiesen.



Captulo  12

        1 Y JESS, seis das antes de la Pascua, vino  Bethania, donde estaba
Lzaro, que haba sido muerto, al cual haba resucitado de los muertos.

        2 E hicironle all una cena: y Marta serva, y Lzaro era uno de los
que estaban sentados  la mesa juntamente con l.

        3 Entonces Mara tom una libra de ungento de nardo lquido de mucho
precio, y ungi los pies de Jess, y limpi sus pies con sus cabellos: y la
casa se llen del olor del ungento.

        4 Y dijo uno de sus discpulos, Judas Iscariote, [hijo]de Simn, el que
le haba de entregar:

        5 Por qu no se ha vendido este ungento por trescientos dineros, y se
di  los pobres?

        6 Mas dijo esto, no por el cuidado que l tena de los pobres; sino
porque era ladrn, y tena la bolsa, y traa lo que se echaba en ella.

        7 Entonces Jess dijo: Djala: para el da de mi sepultura ha guardado
esto;

        8 Porque  los pobres siempre los tenis con vosotros, mas  m no
siempre me tenis.

        9 Entonces mucha gente de los Judos entendi que l estaba all; y
vinieron no solamente por causa de Jess, mas tambin por ver  Lzaro, al
cual haba resucitado de los muertos.

        10 Consultaron asimismo los prncipes de los sacerdotes, de matar
tambin  Lzaro;

        11 Porque muchos de los Judos iban y crean en Jess por causa de l.

        12 El siguiente da, mucha gente que haba venido  la fiesta, como
oyeron que Jess vena  Jerusalem,

        13 Tomaron ramos de palmas, y salieron  recibirle, y clamaban:
Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Seor, el Rey de Israel!

        14 Y hall Jess un asnillo, y se sent sobre l, como est escrito:

        15 No temas, hija de Sin: he aqu tu Rey viene, sentado sobre un
pollino de asna.

        16 Estas cosas no las entendieron sus discpulos de primero: empero
cuando Jess fu glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban
escritas de l, y que le hicieron estas cosas.

        17 Y la gente que estaba con l, daba testimonio de cuando llam 
Lzaro del sepulcro, y le resucit de los muertos.

        18 Por lo cual tambin haba venido la gente  recibirle, porque haba
odo que l haba hecho esta seal;

        19 Mas los Fariseos dijeron entre s: Veis que nada aprovechis? he
aqu, el mundo se va tras de l.

        20 Y haba ciertos Griegos de los que haban subido  adorar en la
fiesta:

        21 Estos pues, se llegaron  Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y
rogronle, diciendo: Seor, querramos ver  Jess.

        22 Vino Felipe, y djolo  Andrs: Andrs entonces, y Felipe, lo dicen 
Jess.

        23 Entonces Jess les respondi, diciendo: La hora viene en que el Hijo
del hombre ha de ser glorificado.

        24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la
tierra y muere, l solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.

        25 El que ama su vida, la perder; y el que aborrece su vida en este
mundo, para vida eterna la guardar.

        26 Si alguno me sirve, sgame: y donde yo estuviere, all tambin estar
mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrar.

        27 Ahora est turbada mi alma; y qu dir? Padre, slvame de esta hora.
Mas por esto he venido en esta hora.

        28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y lo he
glorificado, y lo glorificar otra vez.

        29 Y la gente que estaba presente, y haba odo, deca que haba sido
trueno. Otros decan: Angel le ha hablado.

        30 Respondi Jess, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por
causa de vosotros.

        31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el prncipe de este mundo
ser echado fuera.

        32 Y yo, si fuere levantado de la tierra,  todos traer  m mismo.

        33 Y esto deca dando  entender de qu muerte haba de morir.

        34 Respondile la gente: Nosotros hemos odo de la ley, que el Cristo
permanece para siempre: cmo pues dices t: Conviene que el Hijo del hombre
sea levantado? Quin es este Hijo del hombre?

        35 Entonces Jess les dice: Aun por un poco estar la luz entre
vosotros: andad entre tanto que tenis luz, porque no os sorprendan las
tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dnde va.

        36 Entre tanto que tenis la luz, creed en la luz, para que seis hijos
de luz. Estas cosas habl Jess, y fuse, y escondise de ellos.

        37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas seales, no crean en
l.

        38 Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaas: Seor,
quin ha credo  nuestro dicho? Y el brazo del Seor,  quin es revelado?

        39 Por esto no podan creer, porque otra vez dijo Isaas:

        40 Ceg los ojos de ellos, y endureci su corazn; Porque no vean con
los ojos, y entiendan de corazn, Y se conviertan, Y yo los sane.

        41 Estas cosas dijo Isaas cuando vi su gloria, y habl de l.

        42 Con todo eso, aun de los prncipes, muchos creyeron en l; mas por
causa de los Fariseos no [lo] confesaban, por no ser echados de la sinagoga.

        43 Porque amaban ms la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

        44 Mas Jess clam y dijo: El que cree en m, no cree en m, sino en el
que me envi;

        45 Y el que me ve, ve al que me envi.

        46 Yo [la] luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en m no
permanezca en tinieblas.

        47 Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque
no he venido  juzgar al mundo, sino  salvar al mundo.

        48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue:
la palabra que he hablado, ella le juzgar en el da postrero.

        49 Porque yo no he hablado de m mismo: mas el Padre que me envi, l me
di mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

        50 Y s que su mandamiento es vida eterna: as que, lo que yo hablo,
como el Padre me lo ha dicho, as hablo.



Captulo  13

        1 ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jess que su hora haba
venido para que pasase de este mundo al Padre, como haba amado  los suyos
que estaban en el mundo, amlos hasta el fin.

        2 Y la cena acabada, como el diablo ya haba metido en el corazn de
Judas, [hijo] de Simn Iscariote, que le entregase,

        3 Sabiendo Jess que el Padre le haba dado todas las cosas en las
manos, y que haba salido de Dios, y  Dios iba,

        4 Levntase de la cena, y qutase su ropa, y tomando una toalla, cise.

        5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenz  lavar los pies de los
discpulos, y  limpiarlos con la toalla con que estaba ceido.

        6 Entonces vino  Simn Pedro; y Pedro le dice: Seor, t me lavas los
pies?

        7 Respondi Jess, y djole: Lo que yo hago, t no entiendes ahora; mas
[lo] entenders despus.

        8 Dcele Pedro: No me lavars los pies jams. Respondile Jess: Si no
te lavare, no tendrs parte conmigo.

        9 Dcele Simn Pedro: Seor, no slo mis pies, mas aun las manos y la
cabeza.

        10 Dcele Jess: El que est lavado, no necesita sino que lave los pies,
mas est todo limpio: y vosotros limpios estis, aunque no todos.

        11 Porque saba quin le haba de entregar; por eso dijo: No estis
limpios todos.

        12 As que, despus que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa,
volvindose  sentar  la mesa, djoles: Sabis lo que os he hecho?

        13 Vosotros me llamis, Maestro, y, Seor: y decs bien; porque lo soy.

        14 Pues si yo, el Seor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros
tambin debis lavar los pies los unos  los otros.

        15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros
tambin hagis.

        16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su seor, ni
el apstol es mayor que el que le envi.

        17 Si sabis estas cosas, bienaventurados seris, si las hiciereis.

        18 No hablo de todos vosotros: yo s los que he elegido: mas para que se
cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levant contra m su calcaar.

        19 Desde ahora os lo digo antes que se haga, para que cuando se hiciere,
creis que yo soy.

        20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare,  m
recibe; y el que  m recibe, recibe al que me envi.

        21 Como hubo dicho Jess esto, fu conmovido en el espritu, y protest,
y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

        22 Entonces los discpulos mirbanse los unos  los otros, dudando de
quin deca.

        23 Y uno de sus discpulos, al cual Jess amaba, estaba recostado en el
seno de Jess.

        24 A ste, pues, hizo seas Simn Pedro, para que preguntase quin era
aqul de quien deca.

        25 El entonces recostndose sobre el pecho de Jess, dcele: Seor,
quin es?

        26 Respondi Jess: Aqul es,  quien yo diere el pan mojado. Y mojando
el pan, dilo  Judas Iscariote, [hijo] de Simn.

        27 Y tras el bocado Satans entr en l. Entonces Jess le dice: Lo que
haces, haz[lo] ms presto.

        28 Mas ninguno de los que estaban  la mesa entendi  qu propsito le
dijo esto.

        29 Porque los unos pensaban, por que Judas tena la bolsa, que Jess le
deca: Compra lo que necesitamos para la fiesta: , que diese algo  los
pobres.

        30 Como l pues hubo tomado el bocado, luego sali: y era [ya] noche.

        31 Entonces como l sali, dijo Jess: Ahora es glorificado el Hijo del
hombre, y Dios es glorificado en l.

        32 Si Dios es glorificado en l, Dios tambin le glorificar en s
mismo, y luego le glorificar.

        33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaris; mas, como dije
 los Judos: Donde yo voy, vosotros no podis venir; as digo  vosotros
ahora.

        34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os amis unos  otros: como os he
amado, que tambin [os] amis los unos  los otros.

        35 En esto conocern todos que sois mis discpulos, si tuviereis amor
los unos con los otros.

        36 Dcele Simn Pedro: Seor, adnde vas? Respondile Jess: Donde yo
voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirs despus.

        37 Dcele Pedro: Seor, por qu no te puedo seguir ahora? mi alma
pondr por ti.

        38 Respondile Jess: Tu alma pondrs por m? De cierto, de cierto te
digo: No cantar el gallo, sin que me hayas negado tres veces.



Captulo  14

        1 NO se turbe vuestro corazn: creis en Dios, creed tambin en m.

        2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os [lo]
hubiera dicho: voy, pues,  preparar lugar para vosotros.

        3 Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendr otra vez, y os tomar  m
mismo: para que donde yo estoy, vosotros tambin estis.

        4 Y sabis  dnde yo voy; y sabis el camino.

        5 Dcele Toms: Seor, no sabemos  dnde vas: cmo, pues, podemos
saber el camino?

        6 Jess le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene
al Padre, sino por m.

        7 Si me conocieseis, tambin  mi Padre conocierais: y desde ahora le
conocis, y le habis visto.

        8 Dcele Felipe: Seor, mustranos el Padre, y nos basta.

        9 Jess le dice: Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has
conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; cmo, pues, dices
t: Mustranos el Padre?

        10 No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en m? Las palabras que
yo os hablo, no [las] hablo de m mismo: mas el Padre que est en m, l hace
las obras.

        11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en m: de otra manera,
creedme por las mismas obras.

        12 De cierto, de cierto os digo: El que en m cree, las obras que yo
hago tambin l [las] har; y mayores que stas har; porque yo voy al Padre.

        13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto har, para que el
Padre sea glorificado en el Hijo.

        14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo har.

        15 Si me amis, guardad mis mandamientos;

        16 Y yo rogar al Padre, y os dar otro Consolador, para que est con
vosotros para siempre:

        17 Al Espritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no
le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocis; porque est con vosotros, y
ser en vosotros.

        18 No os dejar hurfanos: vendr  vosotros.

        19 Aun un poquito, y el mundo no me ver ms; empero vosotros me veris;
porque yo vivo, y vosotros tambin viviris.

        20 En aquel da vosotros conoceris que yo estoy en mi Padre, y vosotros
en m, y yo en vosotros.

        21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aqul es el que me ama;
y el que me ama, ser amado de mi Padre, y yo le amar, y me manifestar  l.

        22 Dcele Judas, no el Iscariote: Seor, qu hay porque te hayas de
manifestar  nosotros, y no al mundo?

        23 Respondi Jess, y djole: El que me ama, mi palabra guardar; y mi
Padre le amar, y vendremos  l, y haremos con l morada.

        24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habis
odo, no es ma, sino del Padre que me envi.

        25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.

        26 Mas el Consolador, el Espritu Santo, al cual el Padre enviar en mi
nombre, l os ensear todas las cosas, y os recordar todas las cosas que os
he dicho.

        27 La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la]
doy. No se turbe vuestro corazn, ni tenga miedo.

        28 Habis odo cmo yo os he dicho: Voy, y vengo  vosotros. Si me
amaseis, ciertamente os gozarais, porque he dicho que voy al Padre: porque el
Padre mayor es que yo.

        29 Y ahora os lo he dicho antes que se haga; para que cuando se hiciere,
creis.

        30 Ya no hablar mucho con vosotros: porque viene el prncipe de este
mundo; mas no tiene nada en m.

        31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me
di el mandamiento, as hago. Levantaos, vamos de aqu.



Captulo  15

        1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

        2 Todo pmpano que en m no lleva fruto, le quitar: y todo aquel que
lleva fruto, le limpiar, para que lleve ms fruto.

        3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

        4 Estad en m, y yo en vosotros. Como el pmpano no puede llevar fruto
de s mismo, si no estuviere en la vid; as ni vosotros, si no estuviereis en
m.

        5 Yo soy la vid, vosotros los pmpanos: el que est en m, y yo en l,
ste lleva mucho fruto; porque sin m nada podis hacer.

        6 El que en m no estuviere, ser echado fuera como [mal] pmpano, y se
secar; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.

        7 Si estuviereis en m, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid
todo lo que quisiereis, y os ser hecho.

        8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que llevis mucho fruto, y seis
[as] mis discpulos.

        9 Como el Padre me am, tambin yo os he amado: estad en mi amor.

        10 Si guardareis mis mandamientos, estaris en mi amor; como yo tambin
he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.

        11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo est en vosotros, y
vuestro gozo sea cumplido.

        12 Este es mi mandamiento: Que os amis los unos  los otros, como yo os
he amado.

        13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus
amigos.

        14 Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.

        15 Ya no os llamar siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su
seor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que o de mi Padre, os
he hecho notorias.

        16 No me elegisteis vosotros  m, mas yo os eleg  vosotros; y os he
puesto para que vayis y llevis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que
todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, l os lo d.

        17 Esto os mando: Que os amis los unos  los otros.

        18 Si el mundo os aborrece, sabed que  m me aborreci antes que 
vosotros.

        19 Si fuerais del mundo, el mundo amara lo suyo; mas porque no sois del
mundo, antes yo os eleg del mundo, por eso os aborrece el mundo.

        20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que
su seor. Si  m me han perseguido, tambin  vosotros perseguirn: si han
guardado mi palabra, tambin guardarn la vuestra.

        21 Mas todo esto os harn por causa de mi nombre, porque no conocen al
que me ha enviado.

        22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendran pecado, mas
ahora no tienen excusa de su pecado.

        23 El que me aborrece, tambin  mi Padre aborrece.

        24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningn otro ha hecho, no
tendran pecado; mas ahora, y [las] han visto, y me aborrecen  m y  mi
Padre.

        25 Mas para que se cumpla la palabra que est escrita en su ley: Que sin
causa me aborrecieron.

        26 Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviar del Padre,
el Espritu de verdad, el cual procede del Padre, l dar testimonio de m.

        27 Y vosotros daris testimonio, porque estis conmigo desde el
principio.



Captulo  16

        1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandalicis.

        2 Os echarn de las sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera
que os matare, pensar que hace servicio  Dios.

        3 Y estas cosas os harn, porque no conocen al Padre ni  m.

        4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os
acordis que yo os lo haba dicho. Esto empero no os lo dije al principio,
porque yo estaba con vosotros.

        5 Mas ahora voy al que me envi; y ninguno de vosotros me pregunta:
Adnde vas?

        6 Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro
corazn.

        7 Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo
no fuese, el Consolador no vendra  vosotros; mas si yo fuere, os le enviar.

        8 Y cuando l viniere redargir al mundo de pecado, y de justicia, y de
juicio:

        9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en m;

        10 Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veris ms;

        11 Y de juicio, por cuanto el prncipe de este mundo es juzgado.

        12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podis llevar.

        13 Pero cuando viniere aquel Espritu de verdad, l os guiar  toda
verdad; porque no hablar de s mismo, sino que hablar todo lo que oyere, y
os har saber las cosas que han de venir.

        14 El me glorificar: porque tomar de lo mo, y os [lo] har saber.

        15 Todo lo que tiene el Padre, mo es: por eso dije que tomar de lo
mo, y os [lo] har saber.

        16 Un poquito, y no me veris; y otra vez un poquito, y me veris:
porque yo voy al Padre.

        17 Entonces dijeron [algunos] de sus discpulos unos  otros: Qu es
esto que nos dice: Un poquito, y no me veris; y otra vez un poquito, y me
veris: y, porque yo voy al Padre?

        18 Decan pues: Qu es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que
habla.

        19 Y conoci Jess que le queran preguntar, y djoles: Preguntis
entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me veris, y otra vez un
poquito, y me veris?

        20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraris y lamentaris, y
el mundo se alegrar: empero aunque vosotros estaris tristes, vuestra
tristeza se tornar en gozo.

        21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas
despus que ha parido un nio, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de
que haya nacido un hombre en el mundo.

        22 Tambin, pues, vosotros ahora ciertamente tenis tristeza; mas otra
vez os ver, y se gozar vuestro corazn, y nadie quitar de vosotros vuestro
gozo.

        23 Y aquel da no me preguntaris nada. De cierto, de cierto os digo,
que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os [lo] dar.

        24 Hasta ahora nada habis pedido en mi nombre: pedid, y recibiris,
para que vuestro gozo sea cumplido.

        25 Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no
os hablar por proverbios, pero claramente os anunciar del Padre.

        26 Aquel da pediris en mi nombre: y no os digo, que yo rogar al Padre
por vosotros;

        27 Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habis
credo que yo sal de Dios.

        28 Sal del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy
al Padre.

        29 Dcenle sus discpulos: He aqu, ahora hablas claramente, y ningn
proverbio dices.

        30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie
te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.

        31 Respondiles Jess: Ahora creis?

        32 He aqu, la hora viene, y ha venido, que seris esparcidos cada uno
por su parte, y me dejaris solo: mas no estoy solo, porque el Padre est
conmigo.

        33 Estas cosas os he hablado, para que en m tengis paz. En el mundo
tendris afliccin: mas confiad, yo he vencido al mundo.



Captulo  17

        1 ESTAS cosas habl Jess, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre,
la hora es llegada; glorifica  tu Hijo, para que tambin tu Hijo te
glorifique  ti;

        2 Como le has dado la potestad de toda carne, para que d vida eterna 
todos los que le diste.

        3 Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero,
y  Jesucristo, al cual has enviado.

        4 Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que
hiciese.

        5 Ahora pues, Padre, glorifcame t cerca de ti mismo con aquella gloria
que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.

        6 He manifestado tu nombre  los hombres que del mundo me diste: tuyos
eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.

        7 Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti;

        8 Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos [las]
recibieron, y han conocido verdaderamente que sal de ti, y han credo que t
me enviaste.

        9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste;
porque tuyos son:

        10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido
glorificado en ellas.

        11 Y ya no estoy en el mundo; mas stos estn en el mundo, y yo  ti
vengo. Padre santo,  los que me has dado, gurdalos por tu nombre, para que
sean una cosa, como tambin nosotros.

        12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; 
los que me diste, yo los guard, y ninguno de ellos se perdi, sino el hijo de
perdicin; para que la Escritura se cumpliese.

        13 Mas ahora vengo  ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi
gozo cumplido en s mismos.

        14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreci, porque no son
del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

        15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

        16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

        17 Santifcalos en tu verdad: tu palabra es verdad.

        18 Como t me enviaste al mundo, tambin los he enviado al mundo.

        19 Y por ellos yo me santifico  m mismo, para que tambin ellos sean
santificados en verdad.

        20 Mas no ruego solamente por stos, sino tambin por los que han de
creer en m por la palabra de ellos.

        21 Para que todos sean una cosa; como t, oh Padre, en m, y yo en ti,
que tambin ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que t me
enviaste.

        22 Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa,
como tambin nosotros somos una cosa.

        23 Yo en ellos, y t en m, para que sean consumadamente una cosa; que
el mundo conozca que t me enviaste, y que los has amado, como tambin  m me
has amado.

        24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos
estn tambin conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me
has amado desde antes de la constitucin del mundo.

        25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y
stos han conocido que t me enviaste;

        26 Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestar[lo an]; para que el
amor con que me has amado, est en ellos, y yo en ellos.



Captulo  18

        1 COMO Jess hubo dicho estas cosas, salise con sus discpulos tras el
arroyo de Cedrn, donde estaba un huerto, en el cual entr Jess y sus
discpulos.

        2 Y tambin Judas, el que le entregaba, saba aquel lugar; porque muchas
veces Jess se juntaba all con sus discpulos.

        3 Judas pues tomando una compaa, y ministros de los pontfices y de
los Fariseos, vino all con linternas y antorchas, y con armas.

        4 Empero Jess, sabiendo todas las cosas que haban de venir sobre l,
sali delante, y djoles: A quin buscis?

        5 Respondironle: A Jess Nazareno. Dceles Jess: Yo soy. (Y estaba
tambin con ellos Judas, el que le entregaba.)

        6 Y como les dijo, Yo soy, volvieron atrs, y cayeron en tierra.

        7 Volviles, pues,  preguntar: A quin buscis? Y ellos dijeron: A
Jess Nazareno.

        8 Respondi Jess: Os he dicho que yo soy: pues si  m buscis, dejad
ir  stos.

        9 Para que se cumpliese la palabra que haba dicho: De los que me diste,
ninguno de ellos perd.

        10 Entonces Simn Pedro, que tena espada, sacla,  hiri al siervo del
pontfice, y le cort la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

        11 Jess entonces dijo  Pedro: Mete tu espada en la vaina: el vaso que
el Padre me ha dado, no lo tengo de beber?

        12 Entonces la compaa y el tribuno, y los ministros de los Judos,
prendieron  Jess y le ataron,

        13 Y llevronle primeramente  Ans; porque era suegro de Caifs, el
cual era pontfice de aquel ao.

        14 Y era Caifs el que haba dado el consejo  los Judos, que era
necesario que un hombre muriese por el pueblo.

        15 Y segua  Jess Simn Pedro, y otro discpulo. Y aquel discpulo era
conocido del pontfice, y entr con Jess al atrio del pontfice;

        16 Mas Pedro estaba fuera  la puerta. Y sali aquel discpulo que era
conocido del pontfice, y habl  la portera, y meti dentro  Pedro.

        17 Entonces la criada portera dijo  Pedro: No eres t tambin de los
discpulos de este hombre? Dice l: No soy.

        18 Y estaban en pie los siervos y los ministros que haban allegado las
ascuas; porque haca fro, y calentbanse: y estaba tambin con ellos Pedro en
pie, calentndose.

        19 Y el pontfice pregunt  Jess acerca de sus discpulos y de su
doctrina.

        20 Jess le respondi: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo
siempre he enseado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los
Judos, y nada he hablado en oculto.

        21 Qu me preguntas  m? Pregunta  los que han odo, qu les haya yo
hablado: he aqu, sos saben lo que yo he dicho.

        22 Y como l hubo dicho esto, uno de los criados que estaba all, di
una bofetada  Jess, diciendo: As respondes al pontfice?

        23 Respondile Jess: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si
bien, por qu me hieres?

        24 Y Ans le haba enviado atado  Caifs pontfice.

        25 Estaba pues Pedro en pie calentndose. Y dijronle: No eres t de
sus discpulos? El neg, y dijo: No soy.

        26 Uno de los siervos del pontfice, pariente de aqul  quien Pedro
haba cortado la oreja, [le] dice: No te vi yo en el huerto con l?

        27 Y neg Pedro otra vez: y luego el gallo cant.

        28 Y llevaron  Jess de Caifs al pretorio: y era por la maana: y
ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la
pascua.

        29 Entonces sali Pilato  ellos fuera, y dijo: Qu acusacin trais
contra este hombre?

        30 Respondieron y dijronle: Si ste no fuera malhechor, no te le
habramos entregado.

        31 Dceles entonces Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle segn vuestra
ley. Y los Judos le dijeron: A nosotros no es lcito matar  nadie:

        32 Para que se cumpliese el dicho de Jess, que haba dicho, dando 
entender de qu muerte haba de morir.

        33 As que, Pilato volvi  entrar en el pretorio, y llam  Jess, y
djole: Eres t el Rey de los Judos?

        34 Respondile Jess: Dices t esto de ti mismo,  te lo han dicho
otros de m?

        35 Pilato respondi: Soy yo Judo? Tu gente, y los pontfices, te han
entregado  m: qu has hecho?

        36 Respondi Jess: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera
mi reino, mis servidores pelearan para que yo no fuera entregado  los
Judos: ahora, pues, mi reino no es de aqu.

        37 Djole entonces Pilato: Luego rey eres t? Respondi Jess: T dices
que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para
dar testimonio  la verdad. Todo aqul que es de la verdad, oye mi voz.

        38 Dcele Pilato: Qu cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, sali
otra vez  los Judos, y dceles: Yo no hallo en l ningn crimen.

        39 Empero vosotros tenis costumbre, que os suelte uno en la Pascua:
queris, pues, que os suelte al Rey de los Judos?

        40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No  ste, sino 
Barrabs. Y Barrabs era ladrn.



Captulo  19

        1 AS que, entonces tom Pilato  Jess, y le azot.

        2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiron[la]
sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana;

        3 Y decan: Salve, Rey de los Judos! y dbanle de bofetadas.

        4 Entonces Pilato sali otra vez fuera, y djoles: He aqu, os le traigo
fuera, para que entendis que ningn crimen hallo en l.

        5 Y sali Jess fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana.
Y dceles [Pilato:] He aqu el hombre.

        6 Y como le vieron los prncipes de los sacerdotes, y los servidores,
dieron voces diciendo: Crucifcale, crucifcale. Dceles Pilato: Tomadle
vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo en l crimen.

        7 Respondironle los Judos: Nosotros tenemos ley, y segn nuestra ley
debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.

        8 Y como Pilato oy esta palabra, tuvo ms miedo.

        9 Y entr otra vez en el pretorio, y dijo  Jess: De dnde eres t?
Mas Jess no le di respuesta.

        10 Entonces dcele Pilato: A m no me hablas? no sabes que tengo
potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

        11 Respondi Jess: Ninguna potestad tendras contra m, si no te fuese
dado de arriba: por tanto, el que  ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

        12 Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Judos daban voces,
diciendo: Si  ste sueltas, no eres amigo de Csar: cualquiera que se hace
rey,  Csar contradice.

        13 Entonces Pilato, oyendo este dicho, llev fuera  Jess, y se sent
en el tribunal en el lugar que se dice Lithstrotos, y en hebreo Gabbatha.

        14 Y era la vspera de la Pascua, y como la hora de sexta. Entonces dijo
 los Judos: He aqu vuestro Rey.

        15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifcale. Dceles Pilato: A
vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los pontfices: No tenemos rey sino
 Csar.

        16 As que entonces lo entreg  ellos para que fuese crucificado. Y
tomaron  Jess, y le llevaron.

        17 Y llevando su cruz, sali al lugar que se dice de la Calavera, y en
hebreo, Glgotha;

        18 Donde le crucificaron, y con l otros dos, uno  cada lado, y Jess
en medio.

        19 Y escribi tambin Pilato un ttulo, que puso encima de la cruz. Y el
escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS.

        20 Y muchos de los Judos leyeron este ttulo: porque el lugar donde
estaba crucificado Jess era cerca de la ciudad: y estaba escrito en hebreo,
en griego, y en latn.

        21 Y decan  Pilato los pontfices de los Judos: No escribas, Rey de
los Judos: sino, que l dijo: Rey soy de los Judos.

        22 Respondi Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

        23 Y como los soldados hubieron crucificado  Jess, tomaron sus
vestidos,  hicieron cuatro partes (para cada soldado una parte); y la tnica;
mas la tnica era sin costura, toda tejida desde arriba.

        24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre
ella, de quin ser; para que se cumpliese la Escritura, que dice: Partieron
para s mis vestidos, Y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados
hicieron esto.

        25 Y estaban junto  la cruz de Jess su madre, y la hermana de su
madre, Mara [mujer] de Cleofas, y Mara Magdalena.

        26 Y como vi Jess  la madre, y al discpulo que l amaba, que estaba
presente, dice  su madre: Mujer, he ah tu hijo.

        27 Despus dice al discpulo: He ah tu madre. Y desde aquella hora el
discpulo la recibi consigo.

        28 Despus de esto, sabiendo Jess que todas las cosas eran ya
cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.

        29 Y estaba [all] un vaso lleno de vinagre: entonces ellos hinchieron
una esponja de vinagre, y rodeada  un hisopo, se la llegaron  la boca.

        30 Y como Jess tom el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo
inclinado la cabeza, di el espritu.

        31 Entonces los Judos, por cuanto era la vspera [de la Pascua], para
que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sbado, pues era el gran da del
sbado, rogaron  Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.

        32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y
asimismo al otro que haba sido crucificado con l.

        33 Mas cuando vinieron  Jess, como le vieron ya muerto, no le
quebraron las piernas:

        34 Empero uno de los soldados le abri el costado con una lanza, y luego
sali sangre y agua.

        35 Y el que [lo] vi, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y l
sabe que dice verdad, para que vosotros tambin creis.

        36 Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura:
Hueso no quebrantaris de l.

        37 Y tambin otra Escritura dice: Mirarn al que traspasaron.

        38 Despus de estas cosas, Jos de Arimatea, el cual era discpulo de
Jess, mas secreto por miedo de los Judos, rog  Pilato que pudiera quitar
el cuerpo de Jess: y permitiselo Pilato. Entonces vino, y quit el cuerpo de
Jess.

        39 Y vino tambin Nicodemo, el que antes haba venido  Jess de noche,
trayendo un compuesto de mirra y de loes, como cien libras.

        40 Tomaron pues el cuerpo de Jess, y envolvironlo en lienzos con
especias, como es costumbre de los Judos sepultar.

        41 Y en aquel lugar donde haba sido crucificado, haba un huerto; y en
el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no haba sido puesto ninguno.

        42 All, pues, por causa de la vspera [de la Pascua] de los Judos,
porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron  Jess.



Captulo  20

        1 Y EL primer [da] de la semana, Mara Magdalena vino de maana, siendo
an obscuro, al sepulcro; y vi la piedra quitada del sepulcro.

        2 Entonces corri, y vino  Simn Pedro, y al otro discpulo, al cual
amaba Jess, y les dice: Han llevado al Seor del sepulcro, y no sabemos dnde
le han puesto.

        3 Y sali Pedro, y el otro discpulo, y vinieron al sepulcro.

        4 Y corran los dos juntos; mas el otro discpulo corri ms presto que
Pedro, y lleg primero al sepulcro.

        5 Y bajndose  mirar, vi los lienzos echados; mas no entr.

        6 Lleg luego Simn Pedro siguindole, y entr en el sepulcro, y vi los
lienzos echados,

        7 Y el sudario, que haba estado sobre su cabeza, no puesto con los
lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.

        8 Y entonces entr tambin el otro discpulo, que haba venido primero
al sepulcro, y vi, y crey.

        9 Porque aun no saban la Escritura, que era necesario que l resucitase
de los muertos.

        10 Y volvieron los discpulos  los suyos.

        11 Empero Mara estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando
llorando, bajse  mirar el sepulcro;

        12 Y vi dos ngeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno  la
cabecera, y el otro  los pies, donde el cuerpo de Jess haba sido puesto.

        13 Y dijronle: Mujer, por qu lloras? Dceles: Porque se han llevado 
mi Seor, y no s dnde le han puesto.

        14 Y como hubo dicho esto, volvise atrs, y vi  Jess que estaba
[all]; mas no saba que era Jess.

        15 Dcele Jess: Mujer, por qu lloras?  quin buscas? Ella, pensando
que era el hortelano, dcele: Seor, si t lo has llevado, dime dnde lo has
puesto, y yo lo llevar.

        16 Dcele Jess: Mara! Volvindose ella, dcele: Rabboni! que quiere
decir, Maestro.

        17 Dcele Jess: No me toques: porque aun no he subido  mi Padre: mas
ve  mis hermanos, y diles: Subo  mi Padre y  vuestro Padre,  mi Dios y 
vuestro Dios.

        18 Fu Mara Magdalena dando las nuevas  los discpulos de que haba
visto al Seor, y que [l] le haba dicho estas cosas.

        19 Y como fu tarde aquel da, el primero de la semana, y estando las
puertas cerradas donde los discpulos estaban juntos por miedo de los Judos,
vino Jess, y psose en medio, y djoles: Paz  vosotros.

        20 Y como hubo dicho esto, mostrles las manos y el costado. Y los
discpulos se gozaron viendo al Seor.

        21 Entonces les dijo Jess otra vez: Paz  vosotros; como me envi el
Padre, as tambin yo os envo.

        22 Y como hubo dicho esto, sopl, y djoles: Tomad el Espritu Santo:

        23 A los que remitiereis los pecados, les son remitidos:  quienes los
retuviereis, sern retenidos.

        24 Empero Toms, uno de los doce, que se dice el Ddimo, no estaba con
ellos cuando Jess vino.

        25 Dijronle pues los otros discpulos: Al Seor hemos visto. Y l les
dijo: Si no viere en sus manos la seal de los clavos, y metiere mi dedo en el
lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creer.

        26 Y ocho das despus, estaban otra vez sus discpulos dentro, y con
ellos Toms. Vino Jess, las puertas cerradas, y psose en medio, y dijo: Paz
 vosotros.

        27 Luego dice  Toms: Mete tu dedo aqu, y ve mis manos: y alarga ac
tu mano, y mtela en mi costado: y no seas incrdulo, sino fiel.

        28 Entonces Toms respondi, y djole: Seor mo, y Dios mo!

        29 Dcele Jess: Porque me has visto, Toms, creiste: bienaventurados
los que no vieron y creyeron.

        30 Y tambin hizo Jess muchas otras seales en presencia de sus
discpulos, que no estn escritas en este libro.

        31 Estas empero son escritas, para que creis que Jess es el Cristo, el
Hijo de Dios; y para que creyendo, tengis vida en su nombre.



Captulo  21

        1 DESPUS se manifest Jess otra vez  sus discpulos en la mar de
Tiberias; y manifestse de esta manera.

        2 Estaban juntos Simn Pedro, y Toms, llamado el Ddimo, y Natanael, el
que [era] de Can de Galilea, y los [hijos] de Zebedeo, y otros dos de sus
discpulos.

        3 Dceles Simn: A pescar voy. Dcenle: Vamos nosotros tambin contigo.
Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.

        4 Y venida la maana, Jess se puso  la ribera: mas los discpulos no
entendieron que era Jess.

        5 Y djoles: Mozos, tenis algo de comer? Respondironle: No.

        6 Y l les dice: Echad la red  la mano derecha del barco, y hallaris.
Entonces la echaron, y no la podan en ninguna manera sacar, por la multitud
de los peces.

        7 Entonces aquel discpulo, al cual amaba Jess, dijo  Pedro: El Seor
es. Y Simn Pedro, como oy que era el Seor, cise la ropa, porque estaba
desnudo, y echse  la mar.

        8 Y los otros discpulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos
de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

        9 Y como descendieron  tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima
de ellas, y pan.

        10 Dceles Jess: Traed de los peces que cogisteis ahora.

        11 Subi Simn Pedro, y trajo la red  tierra, llena de grandes peces,
ciento cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompi.

        12 Dceles Jess: Venid, comed. Y ninguno de los discpulos osaba
preguntarle: T, quin eres? sabiendo que era el Seor.

        13 Viene pues Jess, y toma el pan, y les da; y asimismo del pez.

        14 Esta [era] ya la tercera vez que Jess se manifest  sus discpulos,
habiendo resucitado de los muertos.

        15 Y cuando hubieron comido, Jess dijo  Simn Pedro: Simn, [hijo] de
Jons, me amas ms que stos? Dcele: S, Seor: t sabes que te amo. Dcele:
Apacienta mis corderos.

        16 Vulvele  decir la segunda vez: Simn, [hijo] de Jons, me amas?
Respndele: S, Seor: t sabes que te amo. Dcele: Apacienta mis ovejas.

        17 Dcele la tercera vez: Simn, [hijo] de Jons, me amas?
Entristecise Pedro de que le dijese la tercera vez: Me amas? y dcele:
Seor, t sabes todas las cosas; t sabes que te amo. Dcele Jess: Apacienta
mis ovejas.

        18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras ms mozo, te ceas,  ibas
donde queras; mas cuando ya fueres viejo, extenders tus manos, y te ceir
otro, y te llevar  donde no quieras.

        19 Y esto dijo, dando  entender con qu muerte haba de glorificar 
Dios. Y dicho esto, dcele: Sgueme.

        20 Volvindose Pedro, ve  aquel discpulo al cual amaba Jess, que
segua, el que tambin se haba recostado  su pecho en la cena, y [le] haba
dicho: Seor, quin es el que te ha de entregar?

        21 As que Pedro vi  ste, dice  Jess: Seor, y ste, qu?

        22 Dcele Jess: Si quiero que l quede hasta que yo venga, qu  t?
Sgueme t.

        23 Sali entonces este dicho entre los hermanos, que aquel discpulo no
haba de morir. Mas Jess no le dijo, No morir; sino: Si quiero que l quede
hasta que yo venga qu  ti?

        24 Este es aquel discpulo que da testimonio de estas cosas, y escribi
estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero.

        25 Y hay tambin otras muchas cosas que hizo Jess, que si se
escribiesen cada una por s, ni aun en el mundo pienso que cabran los libros
que se habran de escribir. Amn.





LA EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS ROMANOS.





Captulo  1

        1 PABLO, siervo de Jesucristo, llamado [ ser] apstol, apartado para el
evangelio de Dios,

        2 Que l haba antes prometido por sus profetas en las santas
Escrituras,

        3 Acerca de su Hijo, (que fu hecho de la simiente de David segn la
carne;

        4 El cual fu declarado Hijo de Dios con potencia, segn el espritu de
santidad, por la resurreccin de los muertos), de Jesucristo Seor nuestro,

        5 Por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia de
la fe en todas las naciones en su nombre,

        6 Entre las cuales sois tambin vosotros, llamados de Jesucristo:

        7 A todos los que estis en Roma, amados de Dios, llamados santos:
Gracia y paz tengis de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesucristo.

        8 Primeramente, doy gracias  mi Dios por Jesucristo acerca de todos
vosotros, de que vuestra fe es predicada en todo el mundo.

        9 Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espritu en el
evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis
oraciones,

        10 Rogando, si al fin algn tiempo haya de tener, por la voluntad de
Dios, prspero viaje para ir  vosotros.

        11 Porque os deseo ver, para repartir con vosotros algn don espiritual,
para confirmaros;

        12 Es  saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la comn
fe vuestra y juntamente ma.

        13 Mas no quiero, hermanos, que ignoris que muchas veces me he
propuesto ir  vosotros (empero hasta ahora he sido estorbado), para tener
tambin entre vosotros algn fruto, como entre los dems Gentiles.

        14 A Griegos y  brbaros,  sabios y  no sabios soy deudor.

        15 As que, cuanto  m, presto estoy  anunciar el evangelio tambin 
vosotros que estis en Roma.

        16 Porque no me avergenzo del evangelio: porque es potencia de Dios
para salud  todo aquel que cree; al Judo primeramente y tambin al Griego.

        17 Porque en l la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como est
escrito: Mas el justo vivir por la fe.

        18 Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad 
injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:

        19 Porque lo que de Dios se conoce,  ellos es manifiesto; porque Dios
se lo manifest.

        20 Porque las cosas invisibles de l, su eterna potencia y divinidad, se
echan de ver desde la creacin del mundo, siendo entendidas por las cosas que
son hechas; de modo que son inexcusables:

        21 Porque habiendo conocido  Dios, no le glorificaron como  Dios, ni
dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazn de
ellos fu entenebrecido.

        22 Dicindose ser sabios, se hicieron fatuos,

        23 Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de
hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes.

        24 Por lo cual tambin Dios los entreg  inmundicia, en las
concupiscencias de sus corazones, de suerte que contaminaron sus cuerpos entre
s mismos:

        25 Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo
 las criaturas antes que al Criador, el cual es bendito por los siglos. Amn.

        26 Por esto Dios los entreg  afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres
mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza:

        27 Y del mismo modo tambin los hombres, dejando el uso natural de las
mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros,
cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en s mismos la
recompensa que convino  su extravo.

        28 Y como  ellos no les pareci tener  Dios en [su] noticia, Dios los
entreg  una mente depravada, para hacer lo que no conviene,

        29 Estando atestados de toda iniquidad, de fornicacin, de malicia, de
avaricia, de maldad; llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de
engaos, de malignidades;

        30 Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos,
soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes  los padres,

        31 Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia:

        32 Que habiendo entendido el juicio de Dios que los que hacen tales
cosas son dignos de muerte, no slo las hacen, mas aun consienten  los que
las hacen.



Captulo  2

        1 POR lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque
en lo que juzgas  otro, te condenas  ti mismo; porque lo mismo haces, t que
juzgas.

        2 Mas sabemos que el juicio de Dios es segn verdad contra los que hacen
tales cosas.

        3 Y piensas esto, oh hombre, que juzgas  los que hacen tales cosas, y
haces las mismas, que t escapars del juicio de Dios?

        4 O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y
longaminidad, ignorando que su benignidad te gua  arrepentimiento?

        5 Mas por tu dureza, y por tu corazn no arrepentido, atesoras para ti
mismo ira para el da de la ira y de la manifestacin del justo juicio de
Dios;

        6 El cual pagar  cada uno conforme  sus obras:

        7 A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra 
inmortalidad, la vida eterna.

        8 Mas  los que son contenciosos, y no obedecen  la verdad, antes
obedecen  la injusticia, enojo  ira;

        9 Tribulacin y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo, el
Judo primeramente, y tambin el Griego:

        10 Mas gloria y honra y paz  cualquiera que obra el bien, al Judo
primeramente, y tambin al Griego.

        11 Porque no hay acepcin de personas para con Dios.

        12 Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley tambin perecern; y
todos los que en la ley pecaron, por la ley sern juzgados:

        13 Porque no los oidores de la ley son justos para con Dios, mas los
hacedores de la ley sern justificados.

        14 Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que
es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos son ley  s mismos:

        15 Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando
testimonio juntamente sus conciencias, y acusndose y tambin excusndose sus
pensamientos unos con otros;

        16 En el da que juzgar el Seor lo encubierto de los hombres, conforme
 mi evangelio, por Jesucristo.

        17 He aqu, t tienes el sobrenombre de Judo, y ests reposado en la
ley, y te gloras en Dios,

        18 Y sabes su voluntad, y apruebas lo mejor, instrudo por la ley;

        19 Y confas que eres gua de los ciegos, luz de los que estn en
tinieblas,

        20 Enseador de los que no saben, maestro de nios, que tienes la forma
de la ciencia y de la verdad en la ley:

        21 T pues, que enseas  otro, no te enseas  ti mismo? T, que
predicas que no se ha de hurtar, hurtas?

        22 T, que dices que no se ha de adulterar, adulteras? T, que
abominas los dolos, cometes sacrilegio?

        23 T, que te jactas de la ley, con infraccin de la ley deshonras 
Dios?

        24 Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre
los Gentiles, como est escrito.

        25 Porque la circuncisin en verdad aprovecha, si guardares la ley; mas
si eres rebelde  la ley, tu circuncisin es hecha incircuncisin.

        26 De manera que, si el incircunciso guardare las justicias de la ley,
no ser tenida su incircuncisin por circuncisin?

        27 Y lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la
ley, te juzgar  ti, que con la letra y con la circuncisin eres rebelde  la
ley.

        28 Porque no es Judo el que lo es en manifiesto; ni la circuncisin es
la que es en manifiesto en la carne:

        29 Mas es Judo el que lo es en lo interior; y la circuncisin es la del
corazn, en espritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres,
sino de Dios.



Captulo  3

        1 QU, pues, tiene ms el Judo?  qu aprovecha la circuncisin?

        2 Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la palabra de Dios
les ha sido confiada.

        3 Pues qu si algunos de ellos han sido incrdulos? la incredulidad de
ellos habr hecho vana la verdad de Dios?

        4 En ninguna manera; antes bien sea Dios verdadero, mas todo hombre
mentiroso; como est escrito: Para que seas justificado en tus dichos, Y
venzas cuando de ti se juzgare.

        5 Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, qu diremos?
Ser injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)

        6 En ninguna manera: de otra suerte cmo juzgara Dios el mundo?

        7 Empero si la verdad de Dios por mi mentira creci  gloria suya, por
qu aun as yo soy juzgado como pecador?

        8 Y por qu no [decir] (como somos blasfemados, y como algunos dicen
que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? la condenacin de
los cuales es justa.

        9 Qu pues? Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya
hemos acusado  Judos y  Gentiles, que todos estn debajo de pecado.

        10 Como est escrito: No hay justo, ni aun uno;

        11 No hay quien entienda, No hay quien busque  Dios;

        12 Todos se apartaron,  una fueron hechos intiles; No hay quien haga
lo bueno, no hay ni aun uno:

        13 Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan
engaosamente; Veneno de spides est debajo de sus labios;

        14 Cuya boca est llena de maledicencia y de amargura;

        15 Sus pies son ligeros  derramar sangre;

        16 Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos;

        17 Y camino de paz no conocieron:

        18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.

        19 Empero sabemos que todo lo que la ley dice,  los que estn en la ley
lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete  Dios:

        20 Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificar delante
de l; porque por la ley [es] el conocimiento del pecado.

        21 Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado,
testificada por la ley y por los profetas:

        22 La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen
en l: porque no hay diferencia;

        23 Por cuanto todos pecaron, y estn distitudos de la gloria de Dios;

        24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redencin que
es en Cristo Jess;

        25 Al cual Dios ha propuesto en propiciacin por la fe en su sangre,
para manifestacin de su justicia, atento  haber pasado por alto, en su
paciencia, los pecados pasados,

        26 Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que l sea
el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jess.

        27 Dnde pues est la jactancia? Es excluda. Por cul ley? de las
obras? No; mas por la ley de la fe.

        28 As que, conclumos ser el hombre justificado por fe sin las obras de
la ley.

        29 Es Dios solamente [Dios] de los Judos? No es tambin [Dios] de los
Gentiles? Cierto, tambin de los Gentiles.

        30 Porque uno es Dios, el cual justificar por la fe la circuncisin, y
por medio de la fe la incircuncisin.

        31 Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes
establecemos la ley.



Captulo  4

        1 QU, pues, diremos que hall Abraham nuestro padre segn la carne?

        2 Que si Abraham fu justificado por las obras, tiene de qu gloriarse;
mas no para con Dios.

        3 Porque qu dice la Escritura? Y crey Abraham  Dios, y le fu
atribudo  justicia.

        4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por
deuda.

        5 Mas al que no obra, pero cree en aqul que justifica al impo, la fe
le es contada por justicia.

        6 Como tambin David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios
atribuye justicia sin obras,

        7 [Diciendo:] Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
Y cuyos pecados son cubiertos.

        8 Bienaventurado el varn al cual el Seor no imput pecado.

        9 Es pues esta bienaventuranza [solamente] en la circuncisin, 
tambin en la incircuncisin? porque decimos que  Abraham fu contada la fe
por justicia.

        10 Cmo pues [le] fu contada? en la circuncisin,  en la
incircuncisin? No en la circuncisin, sino en la incircuncisin.

        11 Y recibi la circuncisin por seal, por sello de la justicia de la
fe que tuvo en la incircuncisin: para que fuese padre de todos los creyentes
no circuncidados, para que tambin  ellos les sea contado por justicia;

        12 Y padre de la circuncisin, no solamente  los que son de la
circuncisin, mas tambin  los que siguen las pisadas de la fe que fu en
nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

        13 Porque no por la ley fu [dada] la promesa  Abraham   su simiente,
que sera heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

        14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y
anulada es la promesa.

        15 Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay
transgresin.

        16 Por tanto [es] por la fe, para que [sea] por gracia; para que la
promesa sea firme  toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas
tambin al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros,

        17 (Como est escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto)
delante de Dios, al cual crey; el cual da vida  los muertos, y llama las
cosas que no son, como las que son.

        18 El crey en esperanza contra esperanza, para venir  ser padre de
muchas gentes, conforme  lo que [le] haba sido dicho: As ser tu simiente.

        19 Y no se enflaqueci en la fe, ni consider su cuerpo ya muerto
(siendo ya de casi cien aos), ni la matriz muerta de Sara;

        20 Tampoco en la promesa de Dios dud con desconfianza: antes fu
esforzado en fe, dando gloria  Dios,

        21 Plenamente convencido de que todo lo que haba prometido, era tambin
poderoso para hacerlo.

        22 Por lo cual tambin le fu atribudo  justicia.

        23 Y no solamente por l fu escrito que le haya sido imputado;

        24 Sino tambin por nosotros,  quienes ser imputado, [esto es],  los
que creemos en el que levant de los muertos  Jess Seor nuestro,

        25 El cual fu entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra
justificacin



Captulo  5

        1 JUSTIFICADOS pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de
nuestro Seor Jesucristo:

        2 Por el cual tambin tenemos entrada por la fe  esta gracia en la cual
estamos [firmes], y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

        3 Y no slo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo
que la tribulacin produce paciencia;

        4 Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

        5 Y la esperanza no avergenza; porque el amor de Dios est derramado en
nuestros corazones por el Espritu Santo que nos es dado.

        6 Porque Cristo, cuando aun ramos flacos,  su tiempo muri por los
impos.

        7 Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podr ser que
alguno osara morir por el bueno.

        8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo an
pecadores, Cristo muri por nosotros.

        9 Luego mucho ms ahora, justificados en su sangre, por l seremos
salvos de la ira.

        10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la
muerte de su Hijo, mucho ms, estando reconciliados, seremos salvos por su
vida.

        11 Y no slo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Seor nuestro
Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliacin.

        12 De consiguiente, [vino la reconciliacin por uno], as como el pecado
entr en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte as
pas  todos los hombres, pues que todos pecaron.

        13 Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa
pecado no habiendo ley.

        14 No obstante, rein la muerte desde Adam hasta Moiss, aun en los que
no pecaron  la manera de la rebelin de Adam; el cual es figura del que haba
de venir.

        15 Mas no como el delito, tal fu el don: porque si por el delito de
aquel uno murieron los muchos, mucho ms abund la gracia de Dios  los
muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo.

        16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, [as] tambin el don:
porque el juicio  la verdad [vino] de un [pecado] para condenacin, mas la
gracia [vino] de muchos delitos para justificacin.

        17 Porque, si por un delito rein la muerte por uno, mucho ms reinarn
en vida por un Jesucristo los que reciben la abundancia de la gracia, y del
don de la justicia.

        18 As que, de la manera que por un delito [vino la culpa]  todos los
hombres para condenacin, as por una justicia [vino la gracia]  todos los
hombres para justificacin de vida.

        19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron
constitudos pecadores, as por la obediencia de uno los muchos sern
constitudos justos.

        20 La ley empero entr para que el pecado creciese; mas cuando el pecado
creci, sobrepuj la gracia;

        21 Para que, de la manera que el pecado rein para muerte, as tambin
la gracia reine por la justicia para vida eterna por Jesucristo Seor nuestro.



Captulo  6

        1 PUES qu diremos? Perseveraremos en pecado para que la gracia crezca?

        2 En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, cmo
viviremos an en l?

        3 O no sabis que todos los que somos bautizados en Cristo Jess, somos
bautizados en su muerte?

        4 Porque somos sepultados juntamente con l  muerte por el bautismo;
para que como Cristo resucit de los muertos por la gloria del Padre, as
tambin nosotros andemos en novedad de vida.

        5 Porque si fuimos plantados juntamente en [l]  la semejanza de su
muerte, as tambin [lo seremos  la] de su resurreccin:

        6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fu crucificado con
[l], para que el cuerpo del pecado sea deshecho,  fin de que no sirvamos ms
al pecado.

        7 Porque el que es muerto, justificado es del pecado.

        8 Y si morimos con Cristo, creemos que tambin viviremos con l;

        9 Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no
muere: la muerte no se enseorear ms de l.

        10 Porque el haber muerto, al pecado muri una vez; mas el vivir,  Dios
vive.

        11 As tambin vosotros, pensad que de cierto estis muertos al pecado,
mas vivos  Dios en Cristo Jess Seor nuestro.

        12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le
obedezcis en sus concupiscencias;

        13 Ni tampoco presentis vuestros miembros al pecado por instrumentos de
iniquidad; antes presentaos  Dios como vivos de los muertos, y vuestros
miembros  Dios por instrumentos de justicia.

        14 Porque el pecado no se enseorear de vosotros; pues no estis bajo
la ley, sino bajo la gracia.

        15 Pues qu? Pecaremos, porque no estamos bajo de la ley, sino bajo de
la gracia? En ninguna manera.

        16 No sabis que  quien os prestis vosotros mismos por siervos para
obedecer[le], sois siervos de aquel  quien obedecis,  del pecado para
muerte,  de la obediencia para justicia?

        17 Empero gracias  Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habis
obedecido de corazn  aquella forma de doctrina  la cual sois entregados;

        18 Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

        19 Humana cosa digo, por la flaqueza de vuestra carne: que como para
iniquidad presentasteis vuestros miembros  servir  la inmundicia y  la
iniquidad, as ahora para santidad presentis vuestros miembros  servir  la
justicia.

        20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la
justicia.

        21 Qu fruto, pues, tenais de aquellas cosas de las cuales ahora os
avergonzis? porque el fin de ellas es muerte.

        22 Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos  Dios, tenis por
vuestro fruto la santificacin, y por fin la vida eterna.

        23 Porque la paga del pecado es muerte: mas la ddiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jess Seor nuestro.



Captulo  7

        1 IGNORIS, hermanos, (porque hablo con los que saben la ley) que la
ley se enseorea del hombre entre tanto que vive?

        2 Porque la mujer que est sujeta  marido, mientras el marido vive est
obligada  la ley; mas muerto el marido, libre es de la ley del marido.

        3 As que, viviendo el marido, se llamar adltera si fuere de otro
varn; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no ser
adltera si fuere de otro marido.

        4 As tambin vosotros, hermanos mos, estis muertos  la ley por el
cuerpo de Cristo, para que seis de otro, [ saber], del que resucit de los
muertos,  fin de que fructifiquemos  Dios.

        5 Porque mientras estbamos en la carne, los afectos de los pecados que
eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte.

        6 Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto  aquella en la
cual estbamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espritu, y no en
vejez de letra.

        7 Qu pues diremos? La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no
conoc el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia,
si la ley no dijera: No codiciars.

        8 Mas el pecado, tomando ocasin, obr en m por el mandamiento toda
concupiscencia: porque sin la ley el pecado [est] muerto.

        9 As que, yo sin la ley viva por algn tiempo: mas venido el
mandamiento, el pecado revivi, y yo mor.

        10 Y hall que el mandamiento, [intimado] para vida, [para m] era
mortal:

        11 Porque el pecado, tomando ocasin, me enga por el mandamiento, y
por l me mat.

        12 De manera que la ley  la verdad es santa, y el mandamiento santo, y
justo, y bueno.

        13 Luego lo que es bueno,  m me es hecho muerte? No; sino que el
pecado, para mostrarse pecado, por lo bueno me obr la muerte, hacindose
pecado sobremanera pecante por el mandamiento.

        14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido 
sujecin del pecado.

        15 Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo
que aborrezco, aquello hago.

        16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.

        17 De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en m.

        18 Y yo s que en m (es  saber, en mi carne) no mora el bien: porque
tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo.

        19 Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, ste
hago.

        20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora
en m.

        21 As que, queriendo yo hacer el bien, hallo [esta] ley: Que el mal
est en m.

        22 Porque segn el hombre interior, me deleito en la ley de Dios:

        23 Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi
espritu, y que me lleva cautivo  la ley del pecado que est en mis miembros.

        24 Miserable hombre de m! quin me librar del cuerpo de esta muerte?

        25 Gracias doy  Dios, por Jesucristo Seor nuestro. As que, yo mismo
con la mente sirvo  la ley de Dios, mas con la carne  la ley del pecado.



Captulo  8

        1 AHORA pues, ninguna condenacin hay para los que estn en Cristo
Jess, los que no andan conforme  la carne, mas conforme al espritu.

        2 Porque la ley del Espritu de vida en Cristo Jess me ha librado de la
ley del pecado y de la muerte.

        3 Porque lo que era imposible  la ley, por cuanto era dbil por la
carne, Dios enviando  su Hijo en semejanza de carne de pecado, y  causa del
pecado, conden al pecado en la carne;

        4 Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no
andamos conforme  la carne, mas conforme al espritu.

        5 Porque los que viven conforme  la carne, de las cosas que son de la
carne se ocupan; mas los que conforme al espritu, de las cosas del espritu.

        6 Porque la intencin de la carne es muerte; mas la intencin del
espritu, vida y paz:

        7 Por cuanto la intencin de la carne es enemistad contra Dios; porque
no se sujeta  la ley de Dios, ni tampoco puede.

        8 As que, los que estn en la carne no pueden agradar  Dios.

        9 Mas vosotros no estis en la carne, sino en el espritu, si es que el
Espritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espritu de Cristo,
el tal no es de l.

        10 Empero si Cristo est en vosotros, el cuerpo  la verdad est muerto
 causa del pecado; mas el espritu vive  causa de la justicia.

        11 Y si el Espritu de aquel que levant de los muertos  Jess mora en
vosotros, el que levant  Cristo Jess de los muertos, vivificar tambin
vuestros cuerpos mortales por su Espritu que mora en vosotros.

        12 As que, hermanos, deudores somos, no  la carne, para que vivamos
conforme  la carne:

        13 Porque si viviereis conforme  la carne, moriris; mas si por el
espritu mortificis las obras de la carne, viviris.

        14 Porque todos los que son guiados por el Espritu de Dios, los tales
son hijos de Dios.

        15 Porque no habis recibido el espritu de servidumbre para [estar]
otra vez en temor; mas habis recibido el espritu de adopcin, por el cual
clamamos, Abba, Padre.

        16 Porque el mismo Espritu da testimonio  nuestro espritu que somos
hijos de Dios.

        17 Y si hijos, tambin herederos; herederos de Dios, y coherederos de
Cristo; si empero padecemos juntamente [con l], para que juntamente [con l]
seamos glorificados.

        18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de
comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

        19 Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestacin
de los hijos de Dios.

        20 Porque las criaturas sujetas fueron  vanidad, no de grado, mas por
causa del que las sujet con esperanza,

        21 Que tambin las mismas criaturas sern libradas de la servidumbre de
corrupcin en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

        22 Porque sabemos que todas las criaturas gimen  una, y  una estn de
parto hasta ahora.

        23 Y no slo ellas, mas tambin nosotros mismos, que tenemos las
primicias del Espritu, nosotros tambin gemimos dentro de nosotros mismos,
esperando la adopcin, [es  saber], la redencin de nuestro cuerpo.

        24 Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es
esperanza; porque lo que alguno ve,  qu esperarlo?

        25 Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.

        26 Y asimismo tambin el Espritu ayuda nuestra flaqueza: porque qu
hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espritu pide
por nosotros con gemidos indecibles.

        27 Mas el que escudria los corazones, sabe cul es el intento del
Espritu, porque conforme  [la voluntad de] Dios, demanda por los santos.

        28 Y sabemos que  los que  Dios aman, todas las cosas les ayudan 
bien, [es  saber],  los que conforme al propsito son llamados.

        29 Porque  los que antes conoci, tambin predestin para que fuesen
hechos conformes  la imagen de su Hijo, para que l sea el primognito entre
muchos hermanos;

        30 Y  los que predestin,  stos tambin llam; y  los que llam, 
stos tambin justific; y  los que justific,  stos tambin glorific.

        31 Pues qu diremos  esto? Si Dios por nosotros, quin contra
nosotros?

        32 El que aun  su propio Hijo no perdon, antes le entreg por todos
nosotros, cmo no nos dar tambin con l todas las cosas?

        33 Quin acusar  los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

        34 Quin es el que condenar? Cristo es el que muri; ms an, el que
tambin resucit, quien adems est  la diestra de Dios, el que tambin
intercede por nosotros.

        35 Quin nos apartar del amor de Cristo? tribulacin?  angustia? 
persecucin?  hambre?  desnudez?  peligro?  cuchillo?

        36 Como est escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo:
Somos estimados como ovejas de matadero.

        37 Antes, en todas estas cosas hacemos ms que vencer por medio de aquel
que nos am.

        38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ngeles, ni
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

        39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podr apartar del
amor de Dios, que es en Cristo Jess Seor nuestro.



Captulo  9

        1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dndome testimonio mi conciencia en
el Espritu Santo,

        2 Que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazn.

        3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los
que son mis parientes segn la carne;

        4 Que son israelitas, de los cuales es la adopcin, y la gloria, y el
pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas;

        5 Cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo segn la carne, el
cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amn.

        6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que
son de Israel son Israelitas;

        7 Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te ser
llamada simiente.

        8 Quiere decir: No los que son hijos de la carne, stos son los hijos de
Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generacin.

        9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendr, y
tendr Sara un hijo.

        10 Y no slo esto; mas tambin Rebeca concibiendo de uno, de Isaac
nuestro padre,

        11 (Porque no siendo an nacidos, ni habiendo hecho an ni bien ni mal,
para que el propsito de Dios conforme  la eleccin, no por las obras sino
por el que llama, permaneciese;)

        12 Le fu dicho que el mayor servira al menor.

        13 Como est escrito: A Jacob am, mas  Esa aborrec.

        14 Pues qu diremos? Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.

        15 Mas  Moiss dice: Tendr misericordia del que tendr misericordia, y
me compadecer del que me compadecer.

        16 As que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que
tiene misericordia.

        17 Porque la Escritura dice de Faran: Que para esto mismo te he
levantado, para mostrar en ti mi potencia, y que mi nombre sea anunciado por
toda la tierra.

        18 De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere,
endurece.

        19 Me dirs pues: Por qu, pues, se enoja? porque quin resistir  su
voluntad?

        20 Mas antes, oh hombre, quin eres t, para que alterques con Dios?
Dir el vaso de barro al que le labr: Por qu me has hecho tal?

        21 O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso
para honra, y otro para vergenza?

        22 Y qu, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su
potencia, soport con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para
muerte,

        23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, [mostrlas] para con
los vasos de misericordia que l ha preparado para gloria;

        24 Los cuales tambin ha llamado, [es  saber],  nosotros, no slo de
los Judos, mas tambin de los Gentiles?

        25 Como tambin en Oseas dice: Llamar al que no era mi pueblo, pueblo
mo; Y  la no amada, amada.

        26 Y ser, que en el lugar donde les fu dicho: Vosotros no sois pueblo
mo: All sern llamados hijos del Dios viviente.

        27 Tambin Isaas clama tocante  Israel: Si fuere el nmero de los
hijos de Israel como la arena de la mar, las reliquias sern salvas:

        28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra
abreviada, har el Seor sobre la tierra.

        29 Y como antes dijo Isaas: Si el Seor de los ejrcitos no nos hubiera
dejado simiente, Como Sodoma habramos venido  ser, y  Gomorra furamos
semejantes.

        30 Pues qu diremos? Que los Gentiles que no seguan justicia, han
alcanzado la justicia, es  saber, la justicia que es por la fe;

        31 Mas Israel que segua la ley de justicia, no ha llegado  la ley de
justicia.

        32 Por qu? Porque [la seguan] no por fe, mas como por las obras de la
ley: por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,

        33 Como est escrito: He aqu pongo en Sin piedra de tropiezo, y piedra
de cada; Y aquel que creyere en ella, no ser avergonzado.



Captulo  10

        1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazn y mi oracin  Dios
sobre Israel, es para salud.

        2 Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme
 ciencia.

        3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya
propia, no se han sujetado  la justicia de Dios.

        4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia  todo aquel que
cree.

        5 Porque Moiss describe la justicia que es por la ley: Que el hombre
que hiciere estas cosas, vivir por ellas.

        6 Mas la justicia que es por la fe dice as: No digas en tu corazn:
Quin subir al cielo? (esto es, para traer abajo  Cristo:)

        7 O, quin descender al abismo? (esto es, para volver  traer  Cristo
de los muertos.)

        8 Mas qu dice? Cercana est la palabra, en tu boca y en tu corazn.
Esta es la palabra de fe, la cual predicamos:

        9 Que si confesares con tu boca al Seor Jess, y creyeres en tu corazn
que Dios le levant de los muertos, sers salvo.

        10 Porque con el corazn se cree para justicia; mas con la boca se hace
confesin para salud.

        11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en l creyere, no ser
avergonzado.

        12 Porque no hay diferencia de Judo y de Griego: porque el mismo que es
Seor de todos, rico es para con todos los que le invocan:

        13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Seor, ser salvo.

        14 Cmo, pues, invocarn  aquel en el cual no han credo? y cmo
creern  aquel de quien no han odo? y cmo oirn sin [haber] quien [les]
predique?

        15 Y cmo predicarn si no fueren enviados? Como est escrito: Cun
hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que
anuncian el evangelio de los bienes!

        16 Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaas dice: Seor, quin
ha credo  nuestro anuncio?

        17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.

        18 Mas digo: No han odo? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la
fama de ellos, Y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de
ellos.

        19 Mas digo: No ha conocido [esto] Israel? Primeramente Moiss dice: Yo
os provocar  celos con gente que no es [ma]; Con gente insensata os
provocar  ira.

        20 E Isaas determinadamente dice: Fu hallado de los que no me
buscaban; Manifestme  los que no preguntaban por m.

        21 Mas acerca de Israel dice: Todo el da extend mis manos  un pueblo
rebelde y contradictor.



Captulo  11

        1 DIGO pues: Ha desechado Dios  su pueblo? En ninguna manera. Porque
tambin yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamn.

        2 No ha desechado Dios  su pueblo, al cual antes conoci. O no sabis
qu dice de Elas la Escritura? cmo hablando con Dios contra Israel [dice:]

        3 Seor,  tus profetas han muerto, y tus altares han derrudo; y yo he
quedado solo, y procuran matarme.

        4 Mas qu le dice la divina respuesta? He dejado para m siete mil
hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.

        5 As tambin, aun en este tiempo han quedado reliquias por la eleccin
de gracia.

        6 Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya
no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya
no es obra.

        7 Qu pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la
eleccin lo ha alcanzado: y los dems fueron endurecidos;

        8 Como est escrito: Diles Dios espritu de remordimiento, ojos con que
no vean, y odos con que no oigan, hasta el da de hoy.

        9 Y David dice: Sales vuelta su mesa en lazo, y en red, Y en
tropezadero, y en paga:

        10 Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, Y agbiales siempre el
espinazo.

        11 Digo pues: Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas
por el tropiezo de ellos [vino] la salud  los Gentiles, para que fuesen
provocados  celos.

        12 Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de
ellos la riqueza de los Gentiles, cunto ms el henchimiento de ellos?

        13 Porque  vosotros hablo, Gentiles. Por cuanto pues, yo soy apstol de
los Gentiles, mi ministerio honro,

        14 Por si en alguna manera provocase  celos  mi carne,  hiciese
salvos  algunos de ellos.

        15 Porque si el extraamiento de ellos [es] la reconciliacin del mundo,
qu [ser] el recibimiento [de ellos], sino vida de los muertos?

        16 Y si el primer fruto es santo, tambin lo es el todo, y si la raz es
santa, tambin lo son las ramas.

        17 Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y t, siendo acebuche,
has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raz
y de la grosura de la oliva;

        18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, [sabe que] no
sustentas t  la raz, sino la raz  ti.

        19 Pues las ramas, dirs, fueron quebradas para que yo fuese ingerido.

        20 Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas t por la fe ests en
pie. No te ensoberbezcas, antes teme,

        21 Que si Dios no perdon  las ramas naturales,  ti tampoco no
perdone.

        22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad
ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres
en la bondad; pues de otra manera t tambin sers cortado.

        23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, sern ingeridos;
que poderoso es Dios para volverlos  ingerir.

        24 Porque si t eres cortado del natural acebuche, y contra natura
fuiste ingerido en la buena oliva, cunto ms stos, que son las [ramas]
naturales, sern ingeridos en su oliva?

        25 Porque no quiero, hermanos, que ignoris este misterio, para que no
seis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha
acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles;

        26 Y luego todo Israel ser salvo; como est escrito: Vendr de Sin el
Libertador, Que quitar de Jacob la impiedad;

        27 Y este es mi pacto con ellos, Cuando quitare sus pecados.

        28 As que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas
cuanto  la eleccin, son muy amados por causa de los padres.

        29 Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocacin de Dios.

        30 Porque como tambin vosotros en algn tiempo no cresteis  Dios, mas
ahora habis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos;

        31 As tambin stos ahora no han credo, para que, por la misericordia
para con vosotros, ellos tambin alcancen misericordia.

        32 Porque Dios encerr  todos en incredulidad, para tener misericordia
de todos.

        33 Oh profundidad de las riquezas de la sabidura y de la ciencia de
Dios! Cun incomprensibles son sus juicios,  inescrutables sus caminos!

        34 Porque quin entendi la mente del Seor?  quin fu su consejero?

        35 O quin le di  l primero, para que le sea pagado?

        36 Porque de l, y por l, y en l, son todas las cosas. A l sea gloria
por siglos. Amn.



Captulo  12

        1 AS que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable  Dios, [que
es] vuestro racional culto.

        2 Y no os conformis  este siglo; mas reformaos por la renovacin de
vuestro entendimiento, para que experimentis cul sea la buena voluntad de
Dios, agradable y perfecta.

        3 Digo pues por la gracia que me es dada,  cada cual que est entre
vosotros, que no tenga ms alto concepto de s que el que debe tener, sino que
piense de s con templanza, conforme  la medida de fe que Dios reparti 
cada uno.

 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos
los miembros no tienen la misma operacin;

        5 As muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de
los otros.

        6 De manera que, teniendo diferentes dones segn la gracia que nos es
dada, si [el de] profeca, [sese] conforme  la medida de la fe;

        7 O si ministerio, en servir;  el que ensea, en doctrina;

        8 El que exhorta, en exhortar; el que reparte, [hgalo] en simplicidad;
el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegra.

        9 El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegndoos  lo
bueno;

        10 Amndoos los unos  los otros con caridad fraternal; previnindoos
con honra los unos  los otros;

        11 En el cuidado no perezosos; ardientes en espritu; sirviendo al
Seor;

        12 Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulacin; constantes en la
oracin;

        13 Comunicando  las necesidades de los santos; siguiendo la
hospitalidad.

        14 Bendecid  los que os persiguen: bendecid, y no maldigis.

        15 Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.

        16 Unnimes entre vosotros: no altivos, mas acomodndoos  los humildes.
No seis sabios en vuestra opinin.

        17 No paguis  nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos
los hombres.

        18 Si se puede hacer, cuanto est en vosotros, tened paz con todos los
hombres.

        19 No os venguis vosotros mismos, amados mos; antes dad lugar  la
ira; porque escrito est: Ma es la venganza: yo pagar, dice el Seor.

        20 As que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed,
dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.

        21 No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.



Captulo  13

        1 TODA alma se someta  las potestades superiores; porque no hay
potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas.

        2 As que, el que se opone  la potestad,  la ordenacin de Dios
resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenacin para s.

        3 Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al
malo. Quieres pues no temer la potestad? haz lo bueno, y tendrs alabanza de
ella;

        4 Porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo,
teme: porque no en vano lleva el cuchillo; porque es ministro de Dios,
vengador para castigo al que hace lo malo.

        5 Por lo cual es necesario que [le] estis sujetos, no solamente por la
ira, mas aun por la conciencia.

        6 Porque por esto pagis tambin los tributos; porque son ministros de
Dios que sirven  esto mismo.

        7 Pagad  todos lo que debis: al que tributo, tributo; al que pecho,
pecho; al que temor, temor; al que honra, honra.

        8 No debis  nadie nada, sino amaros unos  otros; porque el que ama al
prjimo, cumpli la ley.

        9 Porque: No adulterars; no matars; no hurtars; no dirs falso
testimonio; no codiciars: y si hay algn otro mandamiento, en esta sentencia
se comprende sumariamente: Amars  tu prjimo como  ti mismo.

        10 La caridad no hace mal al prjimo: as que, el cumplimiento de la ley
es la caridad.

        11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del
sueo; porque ahora nos est ms cerca nuestra salud que cuando cremos.

        12 La noche ha pasado, y ha llegado el da: echemos, pues, las obras de
las tinieblas, y vistmonos las armas de luz.

        13 Andemos como de da, honestamente: no en glotoneras y borracheras,
no en lechos y disoluciones, no en pedencias y envidia:

        14 Mas vestos del Seor Jesucristo, y no hagis caso de la carne en
[sus] deseos.



Captulo  14

        1 RECIBID al flaco en la fe, [pero] no para contiendas de disputas.

        2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro que es dbil,
come legumbres.

        3 El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no
juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.

        4 T quin eres que juzgas al siervo ajeno? para su seor est en pie,
 cae: mas se afirmar; que poderoso es el Seor para afirmarle.

        5 Uno hace diferencia entre da y da; otro juzga [iguales] todos los
das. Cada uno est asegurado en su nimo.

        6 El que hace caso del da, hce[lo] para el Seor: y el que no hace
caso del da, no lo hace para el Seor. El que come, come para el Seor,
porque da gracias  Dios; y el que no come, no come para el Seor, y da
gracias  Dios.

        7 Porque ninguno de nosotros vive para s, y ninguno muere para s.

        8 Que si vivimos, para el Seor vivimos; y si morimos, para el Seor
morimos. As que,  que vivamos,  que muramos, del Seor somos.

        9 Porque Cristo para esto muri, y resucit, y volvi  vivir, para ser
Seor as de los muertos como de los que viven.

        10 Mas t por qu juzgas  tu hermano? O t tambin, por qu
menosprecias  tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de
Cristo.

        11 Porque escrito est: Vivo yo, dice el Seor, que  m se doblar toda
rodilla, Y toda lengua confesar  Dios.

        12 De manera que, cada uno de nosotros dar  Dios razn de s.

        13 As que, no juzguemos ms los unos de los otros: antes bien juzgad de
no poner tropiezo  escndalo al hermano.

        14 Yo s, y confo en el Seor Jess, que de suyo nada hay inmundo: mas
 aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para l es inmunda.

        15 Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no
andas conforme  la caridad. No arruines con tu comida  aqul por el cual
Cristo muri.

        16 No sea pues blasfemado vuestro bien:

        17 Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y
gozo por el Espritu Santo.

        18 Porque el que en esto sirve  Cristo, agrada  Dios, y es acepto 
los hombres.

        19 As que, sigamos lo que hace  la paz, y  la edificacin de los unos
 los otros.

        20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas
 la verdad son limpias: mas malo es al hombre que come con escndalo.

        21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni [nada] en que tu hermano
tropiece,  se ofenda,  sea debilitado.

        22 Tienes t fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el
que no se condena  s mismo con lo que aprueba.

        23 Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no
[comi] por fe: y todo lo que no es de fe, es pecado.



Captulo  15

        1 AS que, los que somos ms firmes debemos sobrellevar las flaquezas de
los flacos, y no agradarnos  nosotros mismos.

        2 Cada uno de nosotros agrade  su prjimo en bien,  edificacin.

        3 Porque Cristo no se agrad  s mismo; antes bien, como est escrito:
Los vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre m.

        4 Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseanza
fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolacin de las
Escrituras, tengamos esperanza.

        5 Mas el Dios de la paciencia y de la consolacin os d que entre
vosotros seis unnimes segn Cristo Jess;

        6 Para que concordes,  una boca glorifiquis al Dios y Padre de nuestro
Seor Jesucristo.

        7 Por tanto, sobrellevaos los unos  los otros, como tambin Cristo nos
sobrellev, para gloria de Dios.

        8 Digo, pues, que Cristo Jess fu hecho ministro de la circuncisin por
la verdad de Dios, para confirmar las promesas [hechas]  los padres,

        9 Y para que los Gentiles glorifiquen  Dios por la misericordia; como
est escrito: Por tanto yo te confesar entre los Gentiles, Y cantar  tu
nombre.

        10 Y otra vez dice: Alegraos, Gentiles, con su pueblo.

        11 Y otra vez: Alabad al Seor todos los Gentiles, Y magnificadle, todos
los pueblos.

        12 Y otra vez, dice Isaas: Estar la raz de Jess, Y el que se
levantar  regir los Gentiles: Los Gentiles esperarn en l.

        13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que
abundis en esperanza por la virtud del Espritu Santo.

        14 Empero cierto estoy yo de vosotros, hermanos mos, que aun vosotros
mismos estis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que
podis amonestaros los unos  los otros.

        15 Mas os he escrito, hermanos, en parte resueltamente, como
amonestndoos por la gracia que de Dios me es dada,

        16 Para ser ministro de Jesucristo  los Gentiles, ministrando el
evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable,
santificada por el Espritu Santo.

        17 Tengo, pues, de qu gloriarme en Cristo Jess en lo que mira  Dios.

        18 Porque no osara hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por m
para la obediencia de los Gentiles, con la palabra y con las obras,

        19 Con potencia de milagros y prodigios, en virtud del Espritu de Dios:
de manera que desde Jerusalem, y por los alrededores hasta Ilrico, he llenado
[todo] del evangelio de Cristo.

        20 Y de esta manera me esforc  predicar el evangelio, no donde [antes]
Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento:

        21 Sino, como est escrito: A los que no fu anunciado de l, vern: Y
los que no oyeron, entendern.

        22 Por lo cual aun he sido impedido muchas veces de venir  vosotros.

        23 Mas ahora no teniendo ms lugar en estas regiones, y deseando ir 
vosotros muchos aos h,

        24 Cuando partiere para Espaa, ir  vosotros; porque espero que
pasando os ver, y que ser llevado de vosotros all, si empero antes hubiere
gozado de vosotros.

        25 Mas ahora parto para Jerusalem  ministrar  los santos.

        26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron por bien hacer una colecta para los
pobres de los santos que estn en Jerusalem.

        27 Porque les pareci bueno, y son deudores  ellos: porque si los
Gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben
tambin ellos servirles en los carnales.

        28 As que, cuando hubiere concludo esto, y les hubiere consignado este
fruto, pasar por vosotros  Espaa.

        29 Y s que cuando llegue  vosotros, llegar con abundancia de la
bendicin del evangelio de Cristo.

        30 Rugoos empero, hermanos, por el Seor nuestro Jesucristo, y por la
caridad del Espritu, que me ayudis con oraciones por m  Dios,

        31 Que sea librado de los rebeldes que estn en Judea, y que la ofrenda
de mi servicio  los santos en Jerusalem sea acepta;

        32 Para que con gozo llegue  vosotros por la voluntad de Dios, y que
sea recreado juntamente con vosotros.

        33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amn.



Captulo  16

        1 ENCOMINDOOS empero  Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la
iglesia que est en Cencreas:

        2 Que la recibis en el Seor, como es digno  los santos, y que la
ayudis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado
 muchos, y  m mismo.

        3 Saludad  Priscila y Aquila, mis coadjutores en Cristo Jess;

        4 (Que pusieron sus cuellos por mi vida:  los cuales no doy gracias yo
solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles;)

        5 Asimismo  la iglesia de su casa. Saludad  Epeneto, amado mo, que es
las primicias de Acaya en Cristo.

        6 Saludad  Mara, la cual ha trabajado mucho con vosotros.

        7 Saludad  Andrnico y  Junia, mis parientes, y mis compaeros en la
cautividad, los que son insignes entre los apstoles; los cuales tambin
fueron antes de m en Cristo.

        8 Saludad  Amplias, amado mo en el Seor.

        9 Saludad  Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jess, y  Stachs, amado
mo.

        10 Saludad  Apeles, probado en Cristo. Saludad  los que son de
Aristbulo.

        11 Saludad  Herodin, mi pariente. Saludad  los que son de [la casa
de] Narciso, los que estn en el Seor.

        12 Saludad  Trifena y  Trifosa, las cuales trabajan en el Seor.
Saludad  Prsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Seor.

        13 Saludad  Rufo, escogido en el Seor, y  su madre y ma.

        14 Saludad  Asncrito, y  Flegonte,  Hermas,  Patrobas,  Hermes, y
 los hermanos que estn con ellos.

        15 Saludad  Fillogo y  Julia,  Nereo y  su hermana, y  Olimpas, y
 todos los santos que estn con ellos.

        16 Saludaos los unos  los otros con sculo santo. Os saludan todas las
iglesias de Cristo.

        17 Y os ruego hermanos, que miris los que causan disensiones y
escndalos contra la doctrina que vosotros habis aprendido; y apartaos de
ellos.

        18 Porque los tales no sirven al Seor nuestro Jesucristo, sino  sus
vientres; y con suaves palabras y bendiciones engaan los corazones de los
simples.

        19 Porque vuestra obediencia ha venido  ser notoria  todos; as que me
gozo de vosotros; mas quiero que seis sabios en el bien, y simples en el mal.

        20 Y el Dios de paz quebrantar presto  Satans debajo de vuestros
pies. La gracia del Seor nuestro Jesucristo [sea] con vosotros.

        21 Os saludan Timoteo, mi coadjutor, y Lucio y Jasn y Sosipater, mis
parientes.

        22 Yo Tercio, que escrib la epstola, os saludo en el Seor.

        23 Saldaos Gayo, mi husped, y de toda la iglesia. Saldaos Erasto,
tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

        24 La gracia del Seor nuestro Jesucristo sea con todos vosotros. Amn.

        25 Y al que puede confirmaros segn mi evangelio y la predicacin de
Jesucristo, segn la revelacin del misterio encubierto desde tiempos eternos,

        26 Mas manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, segn el
mandamiento del Dios eterno, declarado  todas las gentes para que obedezcan 
la fe;

        27 Al slo Dios sabio, sea gloria por Jesucristo para siempre. Amn.


The first pass correction was made by Adrian Silva, Bret Carpenter, and MnJ on Sunday, May
        18,     1997; using primarily the two non-suspect*      1909s: ABS/BFBS     1922 and the
ABS/BFBS        1925; but for reference the (suspect) ABS       1980, the (s) IBA (No date
available.), the (s) TSELF      1977, the (s) Gideons   1974, the (n-s) Gideons 1968, and the
(s) Trinitarian Bible Society (No date available.).  All ties decided by the "casting of the lot"
(Flipping a coin, and letting providence decide.), and are reserved for possible correction.

* Those leaving the reading "dia de Domingo" in Revelation        1.10 instead of "dia del Seor.
This change appears to have been made between   1968 and        1974, possibly because of the
influence of the KJB and the Reina Valera       1960 translation.


Of the non-suspect      1909s, those that DO NOT have a comma after "As que" are the
following: the ABS/BFBS 1925 and the Gideons International      1968.  This is supported by the
following suspect       1909s:  Gideons International       1974 and the Trinitarian Bible Society
(No date available.).  These total to four (4) without a comma.

The non-suspect 1909 supporting a comma after "As que" is: ABS/BFBS   1922.  The
suspect 1909s not supporting a comma are:  ABS      1980, IBA (No date available.) (Box
        225646, Dallas, Texas,  75265, USA), and the TSELF      1977 (P.O. Box
        6094, Grand Rapids, Michigan,   49506, USA.  ISBN:84-399-5760-2)
These total four (4) with a comma.

Because of the tie between available readings, we commended the matter to providence and
flipped a coin. (Cast the lot in the lap.).









End of the Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the
Bible 1909, by Anonymous

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK REINA VALERA NEW TESTAMENT 1909 ***

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Foundation as set forth in Section 3 below.

1.F.

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effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
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collection.  Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
works, and the medium on which they may be stored, may contain
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that arise directly or indirectly from any of the following which you do
or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation information page at www.gutenberg.org


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at 809
North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887.  Email
contact links and up to date contact information can be found at the
Foundation's web site and official page at www.gutenberg.org/contact

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org

Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit www.gutenberg.org/donate

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including checks, online payments and credit card donations.
To donate, please visit:  www.gutenberg.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For forty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.

Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.

Most people start at our Web site which has the main PG search facility:

     www.gutenberg.org

This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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